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El ocaso de la enseñanza tradicional

  • El aprendizaje por proyectos, en el que alumnado genera su conocimiento, va ganando espacio en las aulas de Córdoba y sustituye al modelo tradicional

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Es un nuevo método educativo que, poco a poco, se va haciendo hueco en las aulas cordobesas de Infantil, Primaria y Secundaria, aunque todavía es demasiado pronto para confirmar que se trata de un sistema arraigado en Córdoba. Es el aprendizaje por proyectos, un sistema que sí se imparte en numerosos centros escolares de España y que en Córdoba, de manera paulatina, se está introduciendo. Se trata de un modelo que cambia el paradigma educativo que hasta hace poco se conocía y que deja atrás al tradicional método escolástico. Un sistema que va dejando atrás las tradicionales clases magistrales -el profesor explicando contenidos y los alumnos tomando apuntes- y que se centra en el aprendizaje y desarrollo de competencias. Este método se basa en que las asignaturas se abordan de manera transversal y, para ello, se divide a los alumnos por grupos. Por ejemplo, un periodo histórico se trabaja desde diferentes puntos de vista que pueden ir desde el propio de la historia, hasta el matemático o el literario. Con ello, el alumnado se encarga de buscar fuentes de información propias y ellos mismos resuelven los problemas.

El instituto público Santa Rosa de Lima es, por el momento, el único de la capital cordobesa que desarrolla este sistema. El germen de este tipo de enseñanza surgió en este centro del Campo de la Verdad en el curso 2006-2007, según cuenta Alfonso Rodríguez, uno de sus impulsores y profesor de Pedagogía Terapéutica del centro. Hasta entonces, recuerda, "no se había hablado nunca de las competencias básicas". En los primeros años, el profesorado se formó en este nuevo método y en el curso 2009-2010 "empezamos a apostar por ello porque era una oportunidad interesante", reconoce. Rodríguez añade que este sistema fue un "cambio de método de enseñanza para todos" y destaca que "todo el centro se implicó" en su desarrollo. En definitiva, anota, es "una apuesta por el trabajo en el aula que se basa en el aprendizaje autónomo que uno mismo se construye". Rodríguez compara este sistema con el tradicional de la clase magistral, que es "más pasivo", frente a éste que se basa en la concepción de que "para que tu aprendas, tienes que ponerte a resolver". "Prefiero que aprendan a que escuchen", confiesa. No obstante, matiza que no se trata de "hacer borrón y cuenta nueva" respecto al sistema anterior y reconoce que ambos tendrán que convivir durante algún tiempo. Los ejes principales que cita este docente de este método son: el aprendizaje autónomo; la atención a la diversidad y la inclusión; la convivencia y la coeducación; y el trabajo en equipo. Para intentar comprender este método, Rodríguez alude a la Guerra Civil española y cómo se imparte. Así, se propone "hacer esquemas, líneas de tiempo y trabajos de investigación". El objetivo, anota, es que el alumnado "tenga autonomía porque hemos creado niños pasivos". Rodríguez lleva 28 años como docente y destaca los beneficios que reporta este método, que se basa "en el aprendizaje autónomo por tareas y proyectos y que rompe esquemas de la estructura tradicional". A su juicio, una de las principales ventajas de este sistema es la mejora que se registra en el clima de la clase, ya que "hay veces que se trabaja en grupo", en los que se mezcla el alumnado que pueda ir más adelantado con otro que no para que se ayuden entre ellos. Para el profesor, "es mejor porque crean otro tipo de trabajo y los alumnos también proponen". también hace hincapié en los beneficios que reporta para parte del alumnado que, por ejemplo, "está muy perdido", pero que con este sistema "se engancha porque es responsable de sacarlo adelante".

Al detalle y según diversos estudios, el aprendizaje basado en proyectos es una metodología que permite a los alumnos adquirir los conocimientos y competencias clave mediante la elaboración de proyectos. Con ello, según las fuentes consultadas por el Día, "los alumnos se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollan su autonomía y responsabilidad, ya que son ellos los encargados de planificar, estructurar el trabajo y elaborar el producto para resolver la cuestión planteada". El papel del profesor, en este caso, es guiar y apoyar a los estudiantes a lo largo del proceso. También hay que sumar el papel de las familias, que son parte imprescindible del sistema, puesto que se implican en todo momento con su ayuda.

Donde saben bien qué es trabajar por proyectos es en el colegio público Santos Mártires, enclavado en el barrio de San Basilio. Fue hace ahora ocho años cuando este centro descubrió este nuevo método para Infantil gracias a los cursos de formación. Es lo que cuenta su actual directora, Otilia María Guzmán, firma defensora de este sistema. Fue ella la primera docente que introdujo el sistema en Infantil y, durante los primeros cuatro años los modelos -el tradicional y el de proyectos- compartieron las aulas de este pequeño centro hasta que finalmente en el curso 2014-2015 se implantó en Primaria. Guzmán destaca la ayuda de los padres "que nos apoyaron por el aprendizaje". Para entender este sistema, la profesora anota que cualquier proyecto "surge de los niños, que tienen intereses impensables". Como ejemplo, expone el caso de un alumno que sugirió la posibilidad de estudiar Australia. Para que un proyecto salga adelante necesita el consenso de todo el grupo y, una vez votado comienza el aprendizaje y el descubrimiento, con el que "se mejoran todas las competencias porque es un método construccionista", anota Guzmán. Por el momento, los alumnos de Infantil de este colegio han decidido conocer qué es y que fue Medina Azahara. "Quieren saber cómo se construyó, cómo se vivía entonces y quién o qué tipo de ropa llevaban", anota. Para ello, buscan información y realizan dibujos con ella. Es más, en las aulas hay hasta un rincón con objetos representativos de aquella época e, incluso, los pequeños se han atrevido a dibujar arcos de medio punto. "Ellos van construyendo solos y son los protagonistas de su propio aprendizaje", considera Guzmán.

En el colegio Luis de Góngora de Almodóvar del Río también se pasaron al aprendizaje por proyectos hace más de diez años en Infantil, según expone Vanesa García, tutora de sexto de Primaria, ciclo éste que se incorporó a la metodología el pasado curso académico. Un cambio que llegó, según anota la docente, "por la ilusión que se transmitía desde Infantil". Con este sistema, insiste, "el papel del profesorado cambio totalmente y es el alumno quién lleva la clase".

Mari Cruz León es tutora de Infantil de cuatro años de este colegio público y detalla que son tres las fases que conlleva este sistema. La primera, de manera evidente, es la elección del tema y su votación, pero en la que también entran otros factores, como "qué sabemos y qué nos gustaría saber". Una vez terminados estos objetivos, comienza la segunda fase, la del desarrollo del proyecto, en la que se busca la información -a través de diferentes fuentes, como libros, internet, la familia o visitas que realicen los niños- y también se deciden, a propuesta de los alumnos, el grueso de actividades a desarrollar, en las que se incorporan todas las asignaturas. En esta fase también hay hueco para la producción, que incluye la elaboración de textos y construcciones que, finalmente, acaban en un dossier o portafolio "que sustituye al libro de texto" y que se presenta en el aula y también a los padres, destaca. Las conclusiones, la recopilación de todo lo aprendido y su presentación son los ingredientes de la última y tercera fase, anota León, quien reseña que con este sistema "hay mucho aprendizaje por descubrimiento y por creatividad". "Se trata de ir más allá de los meros conceptos", indica la maestra, quien también alude a las diferencias del sistema tradicional, del que asegura que "es más reducido y , además, en él se han primado los conceptos.

Raquel Mérida es docente de Música en Primaria del colegio Luis de Góngora y coordinadora del grupo de trabajo sobre proyectos. Ella también lo tiene claro y sostiene que este sistema supone "un cambio de metodología y de mentalidad". Para Mérida, este método "ha sido un regalo profesional, un cambio a mejor" y subraya que "a nivel académico es muy positivo porque los alumnos aprenden más que en los libros, que se usan como un recurso más". Esta docente aboga por la expansión de este método, que permite ver hacer a los alumnos y cómo se enganchan al aprendizaje.

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