gastronomía

Rendidos a la tradición del buen caracol

  • Centenares de personas acuden a la degustación gratuita de una tonelada de moluscos guisados

Varias personas degustas caracoles, ayer en Las Setas. Varias personas degustas caracoles, ayer en Las Setas.

Varias personas degustas caracoles, ayer en Las Setas. / jordi vidal

Encontrar la mejor receta del caracol guisado puede resultar algo complicado entre los empresarios del sector. Tanto, que ayer resultó misión imposible entre alguno de los 18 puestos que se instalaron en Las Setas -en Noreña- para celebrar la tradicional caracolada popular. Una iniciativa que se ha recuperado tras el paréntesis del año pasado -por "un malentendido con el Ayuntamiento"- y en la que participaron centenares de personas ávidas de degustar alguna de las recetas preparadas y que sumaron una tonelada de caracoles. Y, además, sin tener que pagar nada.

Fue la Asociación de Comerciantes Caracoleros Cordobeses la que se encargó de organizar la cita gastronómica caracolera por excelencia de mayo en un intento de recuperarse de la que ha sido, hasta la fecha, una mala temporada, que comenzó el pasado mes de febrero y que en sus primeras semanas se encontró con las lluvias y el intenso viento. Una situación que provocó que las visitas al casi medio centenar de puestos instalados por casi todos los barrios de la capital, en los que trabajan entre tres y cuatro personas, se redujeran de manera notable. "Ha sido una mala temporada", reconoció el presidente del colectivo, José Antonio Henares, quien destacó el gusto que hay por comer caracoles en Córdoba: "Es una tradición antigua que no existe en otro sitio".

Tampoco él quiere desgranar la preparación perfecta del caracol guisado y lo único que revela es que para hacerlos de la mejor manera es que estén cociendo "entre dos horas y media o tres y hacerlos con cariño". Por cierto, que lo que también detalla es la procedencia de este tipo de moluscos que se ingieren cada temporada: Marruecos, Alicante y Murcia, aunque también de Córdoba.

Rafael Pérez lleva diez años con el puesto de Caracoles Peque2 de Ronda del Marrubial y también sostiene que la de este año no ha sido de unas de las mejores temporada de ventas porque "la lluvia y el aire nos han hecho polvo". Aun así, desde este puesto han incluido novedades gastronómicas en su carta de caracoles y este año se han decantado por ofrecer "cabrillas en sala y encima patatas fritas, chorizo, jamón y queso picado", detalla. Pérez, además, señala que han mantenido los precios a pesar de que el caracol ha subido. Su puesto permanecerá abierto hasta el próximo 10 de junio, último día de la temporada, aunque algunos recintos ya pueden cerrar, según eligieran permanecer tres o cuatro meses.

En el puesto Caracol Cordobés de la avenida de Granada bien que saben innovar a la hora de cocinar estos moluscos gasterópodos y este año, según indica Laura Marín, han optado por la versión tikka masala. Se trata de "una receta a base de cabrillas en salsa con pollo y salsa de almendra", detalla María, una de las trabajadoras de este puesto que ayer no faltó a la cita de Las Setas. La joven también lanza un mensaje para aquellos que se resisten a comer caracoles -que los hay- y considera que la mejor manera que hay para que una persona olvide los remilgos a la hora de comer estos moluscos es "comenzar con los caracoles chicos en caldo, que son más suaves". Sólo es empezar.

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