Córdoba debe recuperar el Norte

puerto del calatraveño

Hartazgo. La comarca de Los Pedroches no sólo cuenta con una estación del AVE cerrada, sino con un embalse inútil como el de La Colada, que sólo sirve como espacio de ocio

Juan Ruz

24 de marzo 2013 - 01:00

L A dicotomía Norte-Sur no sólo es aplicable a los hemisferios o a algunos países en función de si una u otra zona es más o menos próspera, sino también a territorios tan peculiares como esta Córdoba nuestra, que tiene un Sur y un Norte tan hermanos como diferentes en casi todo. Aunque con muchos matices, hablar del Sur en los últimos tiempos se ha asociado a desarrollo, a aumento de la población, a crecimiento económico o a infraestructuras, mientras que en el Norte cuesta más defender esos conceptos, principalmente por la pérdida de habitantes, una dificultad que no acaba de resolverse del todo ni en el Valle del Guadiato ni en Los Pedroches.

Esta reflexión viene al caso porque en estos días previos a la Semana de Pasión que ya ha comenzado, nuestros diputados provinciales se han entretenido en el Pleno en aprobar una resolución en la que instan a la Junta de Andalucía a terminar de una vez las redes secundarias del embalse de La Colada y que se ponga en uso esta infraestructura no sólo para garantizar el suministro de agua potable a los habitantes del Norte cordobés, sino también para que se estudien otras alternativas, como el regadío o cualquier otra actividad económica ligada a la ganadería, por ejemplo. No será quien suscribe el que reste ganas a sus señorías para abanderar esta reivindicación, pero o mucho espabilan, o recuperar el Norte para Córdoba será mucho más laborioso de lo que se piensa.

Me explico. El diputado del PP al que tocó defender esa moción, José Antonio Fernández, lo dijo bien claro: "el embalse de La Colada es hoy día una gran piscina". También reconoció que la frase no era suya, sino de la ahora consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés, en su etapa en la Diputación de Córdoba. Independiente de la autoría, se trata de una verdad incuestionable, porque después de una inversión de 24 millones de euros en la presa y casi otros 20 en parte de la red secundaria, resulta que este pantano, tan demandado en su día, está ahí, en el Norte, en Los Pedroches, pero sólo como espacio de recreo y de almacenamiento inútil de agua. Manda huevos, parafraseando al exministro Trillo.

Con esta moción, con la que se supone que los populares querían apremiar a la Junta de Andalucía a que terminara las obra y, de paso, mostrar las vergüenzas de la gestión del cogobierno de PSOE e IU en la Administración autonómica, también se pone de manifiesto la incompetencia de otras instancias, como la Confederación Hidrográfica del Guadiana, responsable de este embalse y ahora en manos del PP, que al menos públicamente no ha exigido la puesta en carga de la presa, y de la propia Diputación de Córdoba, tanto en la etapa del PSOE como en la actual de los populares, porque ha sido la institución provincial cordobesa la que ha pagado el 15% de La Colada y ni siquiera se ha preocupado por preguntar qué pasa hasta ahora. No sé por qué narices se le llena la boca a la clase política -a los dirigentes de los gobierno de la Junta de Andalucía, del Gobierno central, de las diputaciones e incluso de los ayuntamientos- de frases hechas como desarrollo sostenible, fijación de la población y un sinfín de giros verbales más cuando por otro lado permiten situaciones tan escandalosas como la del pantano de La Colada.

Pero es que en el Norte de Córdoba llueve sobre mojado, porque además de albergar un embalse inútil, sus vecinos pueden jactarse también de poseer una estación del AVE acabada e igualmente inutilizada, como la de Villanueva de Córdoba, o de autopistas que nunca llegaron, como la Córdoba-Toledo, o de las variantes de Santa Eufemia, El Viso y Alcaracejos, que llevan ya diez años plasmadas en los Presupuestos Generales del Estado y todavía están sin construir, o el desdoble de la N-432 a su paso por el Guadiato, que se ha esfumado de documentos oficiales y del interés de gobiernos y políticos. Si a ello le unimos alcaldes y alcaldesas de todos los signos (que se salve el que pueda) que se han preocupado más en los últimos años de no molestar en otras instancias a nivel de sus partidos, en agradar y buscar su acomodo propio en ejecutivas y direcciones provinciales o regionales, no es de extrañar que Córdoba esté donde está.

Tal vez la casta política haya perdido el Norte, además de la vergüenza, pero el resto cordobeses no podemos permitirnos el lujo de desprendernos del nuestro, de Los Pedroches y del Guadiato, sin lo que esta provincia no tendría sentido.

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