La esquina
José Aguilar
Todo vale con tal de seguir un rato
AYER falleció Manuel Jalón y ninguna organización feminista salió a la palestra para glosar su figura. Este hombre se ha despedido sin el adiós de la oficialidad femenina pero con el agradecimiento sincero y sentido de todas las mujeres -y también algunos hombres- que nunca supieron de su nombre, de su existencia, ni de que era español, pero que gracias a él dignificaron algo tan prosaico e incómodo como era la limpieza del suelo. Manuel Jalón fue el inventor de la fregona, un artefacto que acabó con la postura incómoda de enjabonar y enjugar los suelos de rodillas; sí, de rodillas. Jalón fue doctor ingeniero aeronáutico y dedicó su tiempo a buscar solución a los problemas de la sociedad. ¿O no era un problema tener que echarse al suelo para fregarlo? Su invento acabó con las lesiones de manos, rodillas y espalda que tan frecuentes eran por esta causa. Además de la fregona logró también otra patente que revolucionó el mundo sanitario, pues de su invención es nada menos que la jeringuilla desechable, con la que Jalón logró frenar de raiz infinidad de enfermedades que se transmitían con aquellas jeringas que nunca se esterilizaban bien del todo. Manuel Jalón será enterrado mañana al mediodía en Zaragoza, donde nació hace 86 años. En este funeral no habrá a buen seguro representación de ningún colectivo feminista; no importa. Lo realmente valioso será la presencia de mujeres anónimas que sí han sabido valorar su impagable invento.
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