Diana navarro. Cantante y actriz

"Me gustaría seguir actuando, pero desde el respeto. Yo soy cantante"

  • La cantante se ha puesto delante de la cámara para protagonizar 'Yocasta', en la que interpreta y canta metida en la piel de una gitana de los años 40.

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Una gitana vitalista y enérgica que cantaba y bailaba en un tablao de Torremolinos de los años 40 y cae enamorada de un aristócrata inglés. Ésta es una radiografía básica de Yocasta, el personaje con el que la cantante malagueña Diana Navarro debuta en el cine. La directora Alexa Fontanini le ha dado la oportunidad de pasar de las tablas del teatro a la interpretación frente a la cámara y ella ha asumido el reto con total dedicación. Aunque fuera de concurso, la cinta se presenta en el Festival de Málaga y Diana Navarro se siente, como siempre, profeta en su tierra.

-Con Yocasta, ¿cumple el sueño de tener una película como otras grandes de la copla?

-Fue todo muy sorprendente. Hice un máster de interpretación para cine y televisión y justo lo estaba acabando cuando me llamó Carlos Taillefer para hacer una prueba para una película, me pareció fantástico. Fue muy curioso porque Alexa Fontanini había hecho un casting muy largo para encontrar a Yocasta, y no estaba convencida. Me vio una noche cantando en televisión y dijo, ella es. Taillefer me encontró, me llamaron, y le encantó la prueba. Ella decía, algo que a mi me daba mucho orgullo, que me había elegido por actriz y no por cantante. Y sí, aunque lo esperaba más a largo plazo, esto ha sido un sueño hecho realidad. Todas las cantantes de copla tenían su película, como Juana Reina o Rocío Jurado.

-¿Cómo resultó la experiencia?

-Ya hice un corto y una serie para internet en las prácticas de la escuela y sabía más o menos como iba, pero hacerlo de esta manera tan profesional, con un equipo con más de 20 nominaciones a los Goya, en 35 milímetros, rodar en inglés... eso ha sido lo más complicado para mí porque no domino el idioma.

-¿Cómo fue el proceso? ¿Y eso de entenderse en otro idioma?

-Mi coach terapéutico, como yo le digo, Daniel Chumillas, ha hecho una labor importantísima ayudándome a interiorizar el personaje y a, simplemente, sentirlo. También a la hora de hablar en inglés. Con la gente me he hecho entender, un poco a lo Gomaespuma, pero fue muy divertido.

-¿Qué le atrajo del proyecto, fue un sí inmediato?

-No por descerebrada, pero yo siempre digo que sí. Porque cuando alguien viene con una propuesta tan interesante hay que decir que sí, luego ya si las cosas no cuadran ya hay tiempo de decir que no. No se podía decir que no en las condiciones en las que hemos trabajado, el rodaje ha sido muy positivo, he aprendido muchísimo.

-¿Y cómo se ha sentido trabajando con la directora?

-Muy bien porque es una persona entrañable, muy generosa, me sentí muy cómoda. Ella se ha rodeado de los mejores, el equipo técnico ha sido una pasada, y también los actores. Todos fueron muy cariñosos, se volcaron.

-¿Qué hay de Diana Navarro en Yocasta o viceversa?

-Yocasta ha sacado mucho de esa Diana que estaba un poco más tímida, pero que estaba ahí. Igual que el cante por bulerías de La loba, Yocasta sacó mi lado más salvaje. Es un personaje que a pesar de todo lo que ha sufrido es muy positivo, vitalista, muy 'aquí estoy yo', y yo soy más tímida. Eso sí me lo estoy quedando de Yocasta. De hecho tengo un truco, que son unos pendientes de pescaíto con los que cada vez que me pongo para salir al escenario me siento Yocasta.

--¿Qué significa para usted estar en el Festival de Málaga?

-Es un orgullo enorme. No concibo estrenar nada si no es en casa. Me siento muy profeta y muy querida en mi tierra, y mi manera de devolver lo que está haciendo Málaga por mi es que todo lo que haga o presente sea desde casa y así llevarlo desde Málaga al mundo.

-¿Le pone nerviosa el estreno en su ciudad, qué espera del público malagueño?

-La verdad es que no lo había pensado, últimamente fluyo mucho con la vida y no me adelanto a los acontecimientos, pero lo que deseo es que les guste. Ahora me asalta la duda de si se reirán de mi cuando me escuchen hablar en inglés (ríe), es algo curioso. Lo único que espero es que lo disfruten y que si no les gusta que lo digan, porque lo que yo quiero es aprender. No quiero palmaditas en la espalda.

-¿Piensa seguir en esta senda del séptimo arte?

-Sí, me gustaría, pero desde el respeto. Yo soy cantante, dentro de 20 años si me sigo preparando seré actriz. Lo que quiero es aprender.

-¿Sería ideal poder combinar ambas cosas?

-Cantar no lo voy a dejar pero espero poder compaginarlo.

-¿Cuáles son sus proyectos a medio y largo plazo?

-Estoy con la gira de Azabache hasta septiembre. En octubre, noviembre y diciembre haremos la gira del disco de zarzuela, que hemos tenido que posponer, y en paralelo saldrá un Grandes éxitos con algunos temas inéditos y contenido nuevo, se hará la gira y me retiraré hasta septiembre de 2015. En esa fecha esperamos sacar un nuevo disco inédito que llevo cinco años haciendo, pero que no he podido terminar porque me han surgido otros proyectos por el camino. No quiero hacer nada forzado, si no está bien hecho prefiero que no salga.

-¿Y cómo será ese nuevo trabajo discográfico?

-Va a ser un giro de 180º. No voy a dejar de ser Diana Navarro pero va a ser un cambio, algo que yo creo que necesito para mí y mi público.

-¿Cómo está viviendo esta crisis dentro del mundo del espectáculo y la cultura?

-La vivo con un poco de sentimiento, se me agudiza la conciencia. Lo del 21% nos ha destrozado, hay gente que está perdiendo sus casas, que no tiene para comer y evidentemente no va a un concierto. Sería una obligación que bajasen el IVA porque no es nada justo, están destrozando a muchas familias. Porque no sólo somos los cantantes, sino limpiadores y recepcionistas del teatro, cartelería, luz, atrezzo, hay unas 40 familias detrás de cada cantante y toda esa gente se queda sin trabajo.

-¿Hay que hacer ajustes?

-Siempre me ha gustado ser minimalista para llegar a todo el público, pero con el 21% no puede ser, no salen las cuentas. Autores, IVA, alojamiento, desplazamiento, dietas, sueldos de técnicos, de músicos, cartelería, hay muchas cosas, personas detrás que tienen la necesidad de cobrar.

-Pero, a pesar de todo, no se debe caer en el desánimo...

-No. Yo no paro, intento seguir adquiriendo conocimientos para tener vías alternativas, pero se me agudiza la conciencia por los que no lo están pasando bien. Es una felicidad amarga, estoy súper feliz, tengo muchas cosas, pero es injustísimo, aunque hay que seguir adelante por los que pueden y vienen a verte. Pero es verdad que la situación me pone blandita, tengo mucha conciencia, o lo intento.

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