Málaga Cine

Eduard Fernández toma el pulso a las pasiones en ‘Amores locos’

  • Beda Docampo dirige esta curiosa historia alrededor de un psiquiatra experto en relaciones enfermizas

Billy Wilder decía que las verdaderas historias de amor surgen más por lo que separa a ambos que por lo que los une. Con este leiv motiv en mente, el director y guionista Beda Docampo Feijoó ha dado forma a Amores locos, una curiosa historia de pasiones enfermizas que sorprendió gratamente ayer en la sección oficial. Eduard Fernández encabeza un reparto de lujo que tiene a Irene Visedo (de la serie Cuéntame como pasó) uno de sus principales reclamos.

“Pensé en las estrategias que usamos los seres humanos para sostener las ganas de vivir”, explicó el director en alusión a la serie de relaciones complicadas que giran en torno a un psiquiatra (Eduard Fernández) y su desconcertante paciente (Irene Visedo). Ella trabaja como cuidadora en el Museo del Padro lo sabe todo acerca de la pintura flamenca y, sobre todo, acerca de un cuadro del siglo XVII que la obsesiona. En él se ven de espaldas a un profesor de música y su alumna tocando el piano. La joven está convencida de que ella y el psiquiatra con el que se tropieza un día en el museo son los dos personajes del cuadro y en su mente revive continuamente un amor imposible. Pronto se convierte en su incrédula paciente y comienza una lucha entre la razón y la sinrazón que se extiende a otras personas cercanas a su entorno.

“A él le gustaría creer en ese amor imaginario. El ayuda pero también es ayudado. Yaprovecha el caso para triunfar más en su profesión”, explica Fernández. La búsqueda del amor a cualquier precio guía las vidas de los distintos personajes de esta trama de la que también participan Carlos Hipólito, Marisa Paredes y Marta Belaustegui.

“Ella usa su imaginación, ve lo que sucede en esa sala y la frontera entre lo que imagina y la realidad se borronea. Es como un Quijote femenino”, resume Docampo Feijoó. A la atormentada joven en constante lucha con su pasado traumático le da vida una actriz encantada de haberse podido meter en su piel. “Es un placer poder desarrollar este personaje, complejo” porque “cuando hay personajes bien escritos es un placer desarrollarlos, investigar, crecer con ellos y aportarles cosas”, expresó.

Encerrada en una casa, mitad hogar mitad anticuario –metáfora de su propio mal– la joven  huérfana de padre y madre convive con su abuela, una mujer en un segundo plano, con sus propios fantasmas “que tampoco ha abierto la ventana para que entre el sol”, comentó Paredes. “Hay todo un pasado que pesa”, concluyó la veterana actriz.

El director y guionista de este drama sobre la imaginación y la curiosidad, “esas cosas que nos sacan de la rutina”reservó unas palabras de agradecimiento para el productor. “No están fácil apostar por una historia diferente”. Ylanzó unas amenaza final al equipo actoral. “Casi todos sufrirán mis torturas en la próxima película”, advirtió.

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