Mi querido Miguel Bosé, mi querido amante bandido: en estos días en los que la infinita corruptela política continúa provocándole arcadas a la sociedad con nuevas tramas y detenciones que son el cuento de nunca acabar y que certifican que un alto porcentaje de cargos llegaron al poder con el blasfemo objetivo de servirse del pueblo, uno no tiene nada más que quitarse el sombrero ante ti, porque has demostrado ser la antítesis a esa panda de maleantes -por ser laso a la hora de calificarlos- con tu dedicación y servicio en busca del bien de otros. Me cuentan que hace unos días te pasaste toda una mañana llorando, pero llorando de alegría, después de que te informaran de que empezaba a dar resultado esa lucha en la que llevas ya 12 años dejándote si hiciera falta la vida. Te informaron de que ese doctor con el que trabajas mano a mano en la Fundación Lucha contra el Sida, el doctor Bonaventura Clotet, había probado con excelentes resultados un prototipo de vacuna terapéutica en enfermos de VHI, con tan excelentes resultados que a seis de cada diez pacientes a los que se les inyectó les desapareció el virus de esta terrible enfermedad que afecta a 150.000 personas en toda España.

Clotet se encontró hace 35 años con el primer paciente con VIH del país y desde aquel momento ha dedicado su carrera a combatir esa patología y a encontrar la cura que acabe convirtiendo en historia a esa llamada plaga del siglo XX. El doctor vivió los peores años del sida y en la actualidad dirige el instituto IrsiCaixa, el más importante y avanzado en la investigación de esta enfermedad en España. Como tú, Clotet defiende que la vacuna definitiva cada vez está más cerca, pero que todavía queda mucho camino por recorrer, aunque ahora con algo más de esperanza. Y como tú, insiste en que se necesita aún mucho más dinero para conseguir ese sueño, ya que no es suficiente el hasta ahora recaudado por las distintas ediciones de la Gala Sida, de la que tú eres el director y que está concebida para invitar a las grandes empresas a que sean solidarias, y que puedan implicarse en la lucha contra esta enfermedad, y también para invitar a las pequeñas compañías locales, de distintos sectores, a que buenamente aporten lo que puedan. Siempre intentando sumar nuevos cómplices, con el fin de contribuir a acabar con esta terrible epidemia. Ya lo dijiste hace unos meses, "se necesita dinero. Si Bill Gates, Mark Zuckerberg o Warren Buffett nos pusieran cien millones de euros la tendríamos mañana mismo. Por eso necesitamos la implicación de las grandes empresas e inversores, que tienen recursos, porque desde hace años no se invierte en España en investigación. Todos los recursos son privados, o de fondos europeos". Lo dicho, mi querido amante bandido, chapeau.

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