Rajoy acierta al instalarse en Barcelona

En España contamos con la desgraciada experiencia de haber pasado por la politización de un atentado. Los hechos del 11-M fueron tan amargos y, en ocasiones, tan bochornosos, que en esta ocasión ni los partidos ni los gobiernos -central y autonómico- han caído en el...

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Postrimerías

El sueño de Grecia V. La milicia de Floreal

Más que los grandes sistemas, a H le atraen las escuelas proscritas y en especial los epicúreos, aunque la doctrina original, demasiado razonable, le resulta menos seductora que su caricatura. El amor, desaconsejado por el Libertador como fuente de desequilibrios y penalidades, le parece, en cualquiera de sus variantes, un asunto irrenunciable. Vencidos pero no domados, los dioses se han reconvertido en demonios tutelares, a la espera de una segunda oportunidad que restituya los altares abolidos. Incitado por los poetas neopaganos, H anhela la hora del regreso.

Postrimerías

El sueño de Grecia IV: Amor y ataraxia

El fin de siglo, que lo es también de milenio, tiene para H resonancias crepusculares, asociadas a las postrimerías del XIX y al grandioso ocaso del paganismo, representado por figuras trágicas como Hipatia o el emperador Juliano. De Roma y la Antigüedad tardía nació el linaje de los filohelenos al que pertenecieron Winckelmann o Byron y un maestro vivo como Agustín García Calvo, que une a la erudición la voluntad de disidencia. H sigue fantaseando, como el afrancesado Darío, con los revolcones en la floresta. Los viajeros de verdad no se han enterado nada.

¿Por qué?

Abel Veiga Profesor de Derecho de Icade

Por qué ese odio?, ¿por qué atentan en nuestras ciudades, en nuestros países, por qué atacan nuestras sociedades, nuestras formas y maneras de vivir y comportarnos...

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Los lobos están sedientos de sangre inocente. Sembrar el miedo. El terror. La sensación de fragilidad. De tocabilidad. No hay espacios ni ciudades libres de amenaza

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