La Cata de Vino se fija como reto difundir el consumo entre los jóvenes

  • La cita recuerda este año a Leonardo Rodríguez, cuyos familiares recibieron ayer un homenaje · Los organizadores destacan la vinculación entre los caldos y la cultura cordobesa

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La XXV Cata de Vino arrancó ayer con el reto de difundir el consumo moderado de los caldos cordobeses entre los más jóvenes para que conozcan la riqueza y tradición de los vinos. Así al menos lo aseguró el presidente del Consejo Regulador de Montilla-Moriles, Manuel Pimentel, quien estuvo acompañado por la alcaldesa, Rosa Aguilar, el subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, el delegado de la Junta de Andalucía, Antonio Márquez o el presidente de la Diputación, Francisco Pulido, entre otros. Pimentel aseguró que los jóvenes "han vuelto a los orígenes y a disfrutar de las tabernas y los caldos cordobeses" y la Cata, situada un año más junto al Pretorio, es "un gran aliciente" para fomentar este consumo en detrimento de las bebidas destiladas.

En esta edición, el certamen está dedicado a la Capitalidad Cultural y la memoria del ex concejal Leonardo Rodríguez, que fue el gran impulsor -junto al secretario del Consejo Regulador, Manuel López Alejandre- de esta cita, que ya se ha convertido en una convocatoria ineludible del Mayo Festivo. En este sentido, Pimentel dijo que esta relación se debe a que Córdoba es ciudad "del vino, de los libros y de la cultura" e insistió en que "en Andalucía y en Córdoba está presente una sabiduría antiquísima que aúna el placer con la cultura". Por su parte, la alcaldesa defendió que saborear un vino "también forma parte de la cultura" y recordó que la Cata es un espacio de encuentro y convivencia para los cordobeses y visitantes.

El momento más emotivo del acto de inauguración fue cuando las autoridades hicieron entrega de un ramo de flores a los familiares del fallecido Leonardo Rodríguez, que no pudieron evitar emocionarse. La alcaldesa, además, exaltó el "esfuerzo, trabajo y voluntad" del ex concejal y dijo que la cata "tiene un rostro humano, un nombre propio", refiriéndose a Rodríguez. El presidente de la Diputación, Francisco Pulido, resaltó que "tenemos la obligación de defender nuestro caldos" y situó a esta celebración como una gran ocasión para difundir la calidad de los vinos cordobeses.

La Cata del Vino cordobesa espera celebrar este año su XXV aniversario superando las 60.000 visitas que se registraron en la pasada edición. La implicación de este evento con Córdoba es una de sus señas de identidad. Los catavinos que adquieren los visitantes llevan esta vez el nombre de la ciudad por primera vez impreso en tres colores.

Según López Alejandre, el objetivo de esta feria enológica "referente para multitud de otras españolas" es promover y difundir el conocimiento de los caldos amparados bajo la Denominación de Origen Montilla Moriles, así como dar a conocer los nuevos vinos producidos por las bodegas del marco y extender la cultura del vino entre los asistentes. Para ello, y desde hace dos años, la organización ofrece durante los cinco días que dura la muestra distintas catas dirigidas por reputadas enólogas a los asistentes con las que se pretende enseñar a valorar la calidad de las distintas variedades de vino, desde el joven a la "joya de la corona" de la Denominación de Origen, el pedro ximénez, pasando por el fino, el oloroso y el amontillado".

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