Las primeras rutas por los Patios

  • Cordobeses y turistas disfrutan desde ayer de los 64 recintos abiertos al público y repartidos por distintas zonas de la ciudad · Los propietarios destacan el nivel de las flores y temen a posibles lluvias

"Voy a vender postales de esto", decía ayer uno de los turistas refiriéndose a uno de los patios que este año forman parte del concurso. Y no le faltaba razón. Los propietarios abrieron ayer sus casas para ofrecer al público el esplendor de sus patios. Su trabajo realizado durante todo el año empezó a ser recompensado con los elogios de los primeros visitantes venidos, principalmente, de otros puntos de la provincia. "Menos mal que no hemos traído el coche, porque aquí es imposible aparcar", decía un grupo mientras paseaba por una de las callejuelas de San Andrés, esa zona de la capital que se asemeja más a un pequeño pueblo que a una gran ciudad. Siguiendo el Palacio de Viana se llega a la calle Pintor Bermejo donde, a pesar de las calles empedradas, se puede disfrutar de un patio de arquitectura renovada. El silencio sólo se interrumpe por el sonido del agua al caer por la pequeña fuente que hay en uno de los laterales. El tiempo ha sido benévolo este año -al menos por ahora- y los claveles, gitanillas y buganvillas están en su mejor momento. Ya han florecido y ahora hay que resguardarlos de las altas temperaturas o de las posibles lluvias.

Callejeando por esta zona de la ciudad y tras pasar el Realejo se llega a la calle Parras. En el número cinco, Maribel Navajas recibe a los visitantes en su patio, que abre al público desde 2001. No obstante, su pasión por las flores viene de mucho antes: "Todos los años cuando empezaba el concurso me iba con mi marido a visitar todos los recintos; cuando nos compramos esta casa pensamos en participar en el certamen y desde entonces no hemos parado", cuenta Maribel. "Ahora no me da tiempo a visitar ningún otro recinto porque estoy siempre aquí, porque me gusta el contacto con la gente, que me planteen sus dudas o explicarles cuáles son las variedades de plantas". El trabajo de esta cordobesa dura todo el año "aunque las horas no pesan cuando ves el resultado", dice Maribel, y siempre tiene que estar alerta. "El otro día iba por la calle y me encontré una planta tirada en el suelo; la cogí y la trasplanté a una maceta y ahora está preciosa", recuerda.

Una de sus macetas fetiche es la flor gamba, una especie que se aleja de las tradicionales gitanillas y que "llama mucho la atención a los turistas". Recibe este nombre por su parecido con este marisco y es espectacular el contraste que realiza entre rosas y claveles. El jazmín de estrella también es una de las plantas que más expectación despierta entre el público "porque están acostumbrados a ver el común", cuenta Maribel.

En la calle Parras número ocho, Milagros Aznar ha tomado el relevo de su padre, fallecido hace unos meses. El patriarca era el que se encargaba de que el patio luciera espléndido los primeros días de mayo, y su hija ha querido tomar el relevo "para rendirle homenaje". "Lo he hecho por él lo mejor que he podido, espero haber estado a la altura", asegura Milagros. Los turistas no dejan de agradecer su esfuerzo, algo que el recompensa porque "me he acostado muchas noches de madrugada para tenerlo todo a punto, pero creo que ha merecido la pena". La propietaria confiesa que "hablaba con las flores porque mi padre lo hacía y les pedía perdón por no saber hacerlo tan bien como él". En el patio ha 543 macetas, 16 jardineras y cuatro rinconeras, todas ellas regadas a mano una a una "con mucho cariño". Entre las plantas se pueden observar auricarias, pasionarias, hierbabuena y, por supuesto, no faltan los geranios, claveles, gitanillas y buganvillas.

Unos metros más adelante, Juan Antonio Lucena explica a un grupo de alumnos la antigüedad del pozo que preside su patio. Comparte la pasión por estos laberintos florales con su mujer y juntos se encargan de cuidar las plantas durante todo el año. Para ellos no es ningún sacrifico tener sus puertas abiertas durante 12 días, porque "me gusta el contacto con la gente y que valoren nuestro trabajo", asegura José Antonio. El matrimonio se dedica todos los años a cuidar las flores, que riegan una a una ayudándose de una caña para llegar a las más altas. El excesivo calor ha adelantado la floración "y hemos tenido que ir poniéndolas a la sombra para que no se pasaran para el concurso", asegura José Antonio. Una tormenta ahora sería fatal, aunque el propietario espera que el tiempo sea benévolo y permita disfrutar del certamen.

Ayer fue el primer día pero será hasta el próximo 18 de mayo cuando un total de 64 patios -21 de ellos fuera de concurso- estén abiertos al público durante el día de 11:00 a 14:00 y de 19:00 a 23:00, o a 00:00 durante los fines de semana.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios