Beatriz Reyes: "Siento que estén llorando los cuerpos y yo llegue caminando"

  • Es la primera superviviente del accidente de Barajas que abandona el hospital. Mientras, en Ifema prosigue la identificación de las víctimas.

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Beatriz Reyes es la primera superviviente del vuelo JK5022 que abandona el hospital, una sensación que llena a la mujer de 41 años de sentimientos contradictorios: "Soy afortunada porque el 20 de agosto volví a nacer", dice emocionada, pero al mismo tiempo reconoce que el trágico siniestro le ha afectado anímicamente por la situación que están viviendo los familiares de las víctimas. "Siento que estén llorando los cuerpos y yo llegue caminando", declaró durante la rueda de prensa que ofreció en el Hospital Infanta Sofía. Mientras, en el pabellón de Ifema continúan los trabajos de identificación de cadáveres. Ya son 108 los cuerpos identificados.

Ha sido el 'milagro' de la tragedia de Barajas, pues salió del aparatoso accidente con una leve fractura en la pierna derecha. Directora de una sucursal de Caixa Galicia en Las Palmas, viajaba a casa tras finalizar sus vacaciones y el del siniestro era el tercer vuelo en dos días. "Había un ambiente normal", señaló Reyes sobre el ambiente que se vivió en el aparato antes del despegue, pero dijo que después, cuando comenzaron a desplazarse por la pista notó como el avión "no cogía tanta velocidad" como es habitual, sin embargo, reconoció que hasta que no vio "girar el ala" no se dio "cuenta de que estaba pasando algo".

Beatriz dice que fue "consciente" en todo momento de lo sucedido y de cómo su asiento, el 5D, sufrió una fuerte sacudida momento en el que confirmó lo peor. "Me agarré a mi asiento" y tras el golpe se le "nubló la vista" por lo que se levantó, respiró "hondo" y dio "gracias al angelito de la guarda" por haber sobrevivido. Posteriormente, la superviviente se hizo un torniquete en la pierna herida y acudió en ayuda de varios niños que pedían ayuda, un hecho que, asegura "hubiera hecho cualquier persona".

"Simplemente había unos niños que tenían unos asientos encima y los quité para que no estuvieran aplastados, creo que todo el mundo acudiría en ayuda de alguien que la pide", señaló quitando importancia a sus hechos. Sin embargo no sabe quién era el menor, del que sólo se acuerda "su carita morena y su camiseta roja".

En este sentido, mandó a sus compañeros que pudieron salir con vida de la catástrofe "mucha fuerza y mi alma" y aseguró que "algún día" espera tomarse "una caña" con ellos, aunque por ahora dice que lo único que quiere es "terminar, saber toda la historia y cerrar este capítulo y seguir adelante", porque todo este episodio le está provocando sentimientos contradictorios: "Me encantaría que igual que salí yo salieran los demás", señaló mientras se emocionaba y animaba a las familias de las víctimas a seguir adelante. "Siento que estén llorando sus víctimas y yo llegue caminando", concluyó.

Beatriz abandona el hospital hoy y mañana coge de nuevo un avión para Canarias, pero aún le queda continuar con un tratamiento psicológico. Al respecto, la directora gerente del Hospital Infanta Sofía señala que hay que esperar porque todavía es pronto para determinar si va a padecer secuelas psicológicas, "pero nos ha maravillado la fuerza que tiene", explicó. La superviviente agradeció el trato que le ha dado el centro en el que dice haberse sentido como en casa: "Estaban todo el día achuchándome y dándome caricias", bromeó.

Un centenar de víctimas identificadas

Mientras, va avanzando el número de cuerpos identificados a través de las pruebas de ADN que se realizan en el pabellón 6 del recinto ferial de Ifema y que ya superan el centenar. De los 154 muertos en el accidente se ha identificado a 108, a pesar de que los expertos aseguran que están teniendo "dificultades" para realizar el trabajo en algunos casos. Esta tardanza está provocando que muchos familiares de los fallecidos continúen hospedándose en el hotel Auditorium de la capital que se habilitó para ellos. Así, el Gobierno canario ha enviado a Madrid personal sanitario para que continúen atendiendo tanto a afectados como a los propios heridos que permanecen en el hospital.

Esta precaución del ejecutivo autonómico tiene como objetivo evitar el "desorden psicológico postraumático" que podrían padecer los familiares de las víctimas del siniestro, según explicó hoy la Asociación Española de Psicología de la Aviación (AEPA), cuya presidenta, María Luz Novis, apuntó que las familias podrían desarrollar "un sentimiento de irrealidad, ira, rabia y culpa por cosas irracionales" lo que desembocaría en un "estrés crónico".

Algunos de esos familiares recibieron hoy en Gran Canaria los cuerpos de otras nueve víctimas que llegaron en avión desde la capital. En Aranjuez cientos de personas despidieron a Laia, de 7 años, víctima del siniestro y que fue incinerada. También en Isola delle Femmine (Sicilia) se celebró un funeral por Domenico Riso, el único pasajero italiano que volaba en el JK5022.

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