Opinión: Autopista 61 por Eduardo Jordá

Igualdad en la televisión

A mediados de los años sesenta, los negros empezaron a aparecer en las series norteamericanas de televisión, en las que hasta entonces sólo habían tenido breves intervenciones como criados o en papeles cómicos (a la manera del andaluz "grasioso" que todavía sale a menudo en nuestras televisiones, para desgracia nuestra). La inclusión de personajes negros empezó con mucha timidez –aquel ayudante que empujaba la silla de ruedas de Ironside

Por qué ocurrió esto? Porque las cadenas de televisión americanas se dieron cuenta de que tenían que impulsar la lucha por los derechos civiles de los negros. Todas eran –y siguen siendo– empresas comerciales que sólo buscan un beneficio comercial, pero supieron ver la necesidad de una apuesta política que también podía resultarles rentable. Al fin y al cabo, los negros eran tan consumidores de televisión como los blancos. Y tenían derecho a aparecer en papeles que no fueran subsidiarios.

Lo digo porque las series televisivas españolas –muchas de ellas producidas para televisiones estatales o autonómicas– no se han querido involucrar de verdad en la batalla por la igualdad de la mujer (igualdad de trato, igualdad laboral, respeto intelectual: a eso me refiero cuando hablo de igualdad de la mujer, y no a la estúpida distinción entre "miembros y miembras"). ¿En qué series, sobre todo de adolescentes, vemos chicas inteligentes y decididas que lean y que piensen por sí mismas y que no sólo quieran estar muy buenas y seducir a un tío cachas? ¿Dónde vemos mujeres adultas que no se hagan valer por sus piernas o por sus tetas o por sus labios siliconados, como ocurre en todos los "culebrones", sino por su capacidad de trabajo o por su valía intelectual? Y lo más importante de todo: ¿dónde vemos hombres que admiren a las mujeres no por su físico sino por su mente, no por su culo sino por su cerebro?

Sé que hay ejemplos, pero son escasos en comparación con las mujeres que sólo hacen valer su físico. Y de poco sirven los ministerios de Igualdad y las pamplinas del lenguaje políticamente correcto si en la televisión que consumen los adolescentes –y los niños– lo que prima es la tía buenorra y tonta que sólo piensa en seducir a un tío cachas. Y muy rico.

–, pero fue imparable. Ahora mismo no hay serie de adolescentes en la que no haya uno o dos papeles reservados para negros. Y con los hispanos está empezando a pasar lo mismo. Ahí están Eva Longoria y su marido/no marido en Mujeres desesperadas

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