Claves de sus tauromaquias

JOSÉ TOMÁS

Valor · Por la extraordinaria exposición con la que realiza las suertes le han llegado a tachar de extraterrestre y hasta de suicida. Aguanta, se pasa los pitones muy cerca, no pestañea ante los extraños del toro y llega a torear con viento hasta en los medios. Se coloca en un sitio muy difícil, cruzándose al máximo, donde otros ponen el engaño. Para algunos, su enorme valor no les deja ver su arte: Tomás es de los que más despacio torea.  

Quietud · Por encima de cualquier recurso técnico su mayor obsesión es la carencia de movimientos en los pies. No suele rectificar por lo que en muchos casos sufre enganchones y cogidas. Su quietud estremece.

Verticalidad · Le gusta citar y realizar las suertes sin forzar la figura, con empaque y de manera mayestática.

Regularidad · Su capacidad para que le sirva el mayor número de toros es impresionante. Consigue triunfar casi con el cien por cien gracias a su valor descomunal, lo que le convierte en único.

Sobriedad · Su verónica y media verónica están en la línea clásica. En quites suele asustar al miedo con gaoneras ceñidísimas. En la muleta es un gran intérprete del natural y ha puesto en boga la manoletina, el muletazo de su ídolo, Manuel Rodríguez Manolete, con el que suele cerrar sus faenas.

Solemne · Tanto en el paseíllo como en el ruedo o tras el triunfo se presenta como artífice de una liturgia en la que economiza movimientos y reviste todo con su majestuosidad, hasta el punto de que con su sola presencia llena el escenario.

Tomasistas · Entre sus más conocidos, su núcleo de partidarios son intelectuales, filósofos, escritores y artistas. Entre sus fieles se encuentran Joaquín Sabina y Albert Boadella, quien afirmó recientemente que “Tomás convierte el toreo en un rito, en un sacrificio”.

MORANTE DE LA PUEBLA

Estética · Es uno de los toreros considerados artistas más completos de todos los tiempos. Sus lances y pases tienen un componente de belleza muy elevado. Ha bebido mucho de los grandes toreros sevillanos, como Joselito el Gallo, Belmonte, Pepe Luis..., además de tener a Paula, como uno de sus referentes en el capote. Al igual que los diestros de su corte, el de artista, que suelen torear muy despacio, tiene un valor extraordinario.

Barroquismo · Busca el lucimiento con una tauromaquia en la que hace guiños a todo tipo de sorpresas durante la lidia. En su estilo –al igual que en el barroco– hay un alto componente con suertes de adorno.

Compás · En sus faenas, que pueden alcanzar el grado de arrebatadas, hay gracia y hasta pellizco.

Inspiración · Brilla como nadie en resolver sobre la marcha, realizando suertes espontáneamente, que son auténticos chispazos estéticos; lo que le sitúa muy lejos de los toreros que llevan la faena hecha desde el hotel.

Variedad · Con el capote, además de su verónica, en muchas ocasiones desgarrada y de cante jondo, utiliza multitud de lances (chicuelinas, delantales, revoleras, serpentinas...) Con la muleta también es muy variado, prevaleciendo suertes belmontinas (molinete invertido...) y gallistas (kikirikí...).

Excéntrico · Su talante artista y bohemio aflora en sus actitudes y en todo tipo de acciones y hasta detalles, desde fumarse un puro en el paseíllo o en el callejón hasta diseñarse los trajes de torear. No le importa llamar la atención.

Morantistas · Prácticamente todo el mundo del flamenco lo tiene como referente y lo idolatra. Además, cabe destacar entre sus grandes partidarios a Antonio Gala y a Fernando Arrabal, quien ha llegado a decir que “Morante torea su existencia con su esencia”.

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