"Rafalín, todavía te quedaban muchas bicicletas por arreglar y ya te has ido"

"Rafalín, todavía te quedaban muchas bicicletas por arreglar y ya te has ido". La inocencia de los 14 años de Manuel se mezclaba en forma de lágrimas con la madurez que traen consigo los golpes que da la vida mientras acompañaba el féretro de su amigo hasta la parroquia de San José repitiendo esa frase. Manuel no podía contener el llanto apoyado en Juan José, un amigo de ambos de 13 años, al que le recordaba también la afición del pequeño Rafael por los coches "y el mundo del motor". "Era un manitas y un chico muy alegre que siempre estaba dispuesto a arreglarte la bici", explicaba, a la par que relataba que "le gustaba tanto el mundo del motor que intentaba pasar mucho tiempo con Cristóbal [el presidente de la escudería de rallyes Villacor creada en Villaviciosa]. Quería aprender a montar coches". Manuel era luego un manojo de nervios a las puertas de la parroquia de San José, donde esperaba a que salieran con su amigo. Muy cerca de él, también esperando a las puertas de una iglesia en la que no cabía un alma más, se encontraban algunos profesores del Colegio Nuestra Señora de Villaviciosa, donde Rafalín cursaba estudios. "Conozco al muchacho muy bien porque le doy clases de inglés y puedo decir de él que era un chaval vivaracho, travieso, desprendido, con un corazón como un puño y dispuesto a compartirlo todo", relató el director del centro educativo corchúo, José Antonio Reina.

Los profesores habían planeado realizar junto con los alumnos un homenaje en honor al pequeño que, al final tendrá lugar esta semana. La causa: en principio Rafael y su madre iban a ser enterrados hoy y cuando se decidió lo contrario era demasiado tarde para prepararlo. "Queríamos que la mayor parte de los niños y niñas del colegio estuvieran aquí para acompañar a Rafael y en poco tiempo, después de enterarnos del cambio de día del entierro, hemos conseguido que muchos hayan acudido a pesar de que algunos estaban pasando el día en el campo", relató el director. "Creo que al final vendremos todos a la parroquia y celebraremos una eucaristía como despedida", apostilló José Antonio Reina.

Otros vecinos mataban el tiempo de espera buscándole explicaciones al siniestro. "Lo de menos en este momento es quién ha tenido la culpa del accidente. Lo importante es arropar a los vecinos que se han ido y a su familia", detalló una mujer que hablaba por el móvil con uno de sus hijos después de que éste la viera por televisión en el aeropuerto de Madrid gracias a las cámaras de Televisión Española en el programa España Directo. "Sí, hijo mio. Es una tragedia lo que ha pasado en el pueblo. La carretera se está poniendo demasiado peligrosa. Ocurrió casi en una recta", le comentaba, mientras que otros, en un ejercicio del existencialismo que provocan estos casos, relataban lo cruel que fue el destino con cinco miembros de una misma familia que lo desafiaron sólo por ir a la capital a comprar alimentos en una gran superficie.

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