Más allá de las barricadas

El arte es aquello que hace que la vida sea más interesante que el arte. Abro esta crítica con una frase del artista Fluxus Robert Filliou (Francia, 1926-1987), de la misma manera que con su trabajo se abre la exposición Mayo del 68. Una superación del arte o el espectáculo de la sociedad que organizada por la Fundación Rafael de Artes Plásticas Rafael Botí y comisariada por Michel Hubert puede visitarse hasta el mes de enero en la Sala Puerta Nueva de la Facultad de Derecho.

Tras las exposiciones sobre imágenes y affiches del 68 que durante el mes pasado se pudieron visitar en la sala del Palacio de la Merced y después de las reflexiones hechas por prestigiosos ponentes en las jornadas Mayo del 68. La última vanguardia, llega una exposición que pretende recoger el espíritu que de esos convulsos tiempos de revuelta sacudieron el mundo del arte desde sus más profundos cimientos.

De la misma forma que la sociedad se vio sacudida en sus estructuras por los eventos históricos del 68, el mundo del arte no sólo no quedó indemne a estos cambios sino que se convirtió en uno de sus más profundos catalizadores.

Si en el Atelier Populaire fueron muchos los que pusieron palabras y lemas a una revolución contestataria, en los talleres de muchos artistas y sobre todo en esa calle que se convertía en escenario y espacio para la crítica se fueron creando nuevas formas de creación que ponían en crisis las estructuras del museo, del objeto artístico y del propio artístico en un entorno conceptual que tan bien supo contextualizar Lucy Lippard en su famoso texto sobre La desmaterialización de la obra de arte.

Partiendo de la optimistic box de Filliou y siguiendo por un demoledor Alfabeto procedente como otras obras de la colección del Museo Vostell de Malpartida, la exposición continúa un recorrido que nos lleva por las obras de Gerardo Dicrola del que destaca la obra en proceso que se irá realizando durante la exposición consistente en el proceso de descongelación de unas barras de hielo sobre una placa metálica tratada con ácidos y colocada encima de una fuente de calor, pasamos hacia las obras de Jean Jacques Lebel y los policías "a la deriva" de Gianni Emilio Simonetti, para desembocar en uno de los espacios más duros de la propuesta, el que acoge la Pieza para una ejecución capital de Michel Journiac y los documentos en vídeo de sus performances predecesoras del accionismo vienés y las orgías de sangre y carne de Herman Nistch.

La galería alta se dedica a la obra de grandes nombres del arte del siglo XX como la accionista vienesa Gina Pane; los tampones y gestos del fluxus Ben Vautier; la descendencia duchampiana de Juan Hidalgo, y como punto final, la expansión de la pintura según Claude Viallant.

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