Pérez Azaústre considera que Manolete "era un enigma"

  • El escritor demuestra su fascinación por el torero en 'La suite de Manolete', su novela más ambiciosa, publicada por la editorial Alianza y presentada ayer en Córdoba

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De Manolete se ha dicho casi de todo. Joaquín Pérez Azaústre ha mantenido durante toda su vida una especial relación con él. Como niño fascinado por la huella del mito, como cordobés conmovido por el legado de un hombre/artista que encarna las esencias más incorruptibles de su ciudad, como escritor que lo convierte en referente de una de sus obras más ambiciosas. Pero Manolete, para el novelista y para casi todo el mundo, sigue siendo "un gran enigma". Como lo era para sus contemporáneos. "Un enigma no tanto como torero cuanto como persona", añade el escritor, que ayer presentó en Córdoba, en la antigua casa de Manolete en la avenida de Cervantes (actual sede de Construcciones Marín-Helinger), la novela con la que ganó el IX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones, La suite de Manolete, publicada por la editorial Alianza.

Un enigma. "El misterio que escondía su cara... Era capaz de decir muchas cosas sin despegar los labios -indicó el novelista-. Y su toreo participó de esa personalidad silente, marcada por la quietud y la sobriedad. Y qué es Córdoba sino quietud y sobriedad". Azaústre, que estuvo acompañado por el torero Enrique Ponce, la escritora Juana Salabert y el director de la Obra Social de la Fundación Unicaja, Felipe Faraguna, aseveró que "Manolete no se entiende sin Córdoba, de la misma manera que Córdoba es incomprensible sin Manolete".

Esta es la primera novela del premio Adonais que incluye Córdoba entre sus escenarios: "Había escrito sobre París y Nueva York, pero por Córdoba sentía un especial respeto. Y realmente ha sido Manolete el que me ha metido en Córdoba, me ha dado el impulso necesario para escribir sobre esta ciudad".

Enrique Ponce considera que el escritor cordobés "desnuda de manera brillante" a Manolete, "tanto por el lado humano como por el profesional". El diestro valenciano destacó el hecho de que la cultura y la tauromaquia tengan una relación cada vez más estrecha. "Para disfrutar del arte no es necesario entender, sólo dejarse llevar. Así pasa con los toros y también con la literatura", añadió.

Para Juana Salabert, ganadora el pasado año del premio Fernando Quiñones, Azaústre "ha alcanzado una admirable capacidad de síntesis" en su narrativa. La suite de Manolete se basa en la "mezcla de géneros y tiempos" y destaca "por su diversidad temática". "La novela es un juego de espejos, una historia de ambiciones desmedidas, de encuentros y desencuentros, de amores frustrados. Y los diálogos son excepcionales, dignos de Hemingway", apuntó la autora de Velódromo de invierno.

La identidad y la soledad, explica Pérez Azaústre, son los dos temas principales de la obra: "El gran conflicto del hombre contemporáneo es la identidad, que lleva pareja la soledad. De alguna forma, cuando sabemos quiénes somos nos sentimos, al mismo tiempo, un poco menos solos: es la compañía del yo, saber de dónde venimos y también adónde vamos. Pero el camino no es fácil: ¿estamos dispuestos, realmente, a aceptarnos tal y como somos, o por el contrario preferimos pasarnos el resto de la vida luchando por ser otros, arrancando raíces, inventando otras nuevas? Los dos protagonistas de la novela, el héroe y el villano, se enfrentan en la búsqueda de esa identidad, que tratan de impostar pareciéndose a otros: el amigo muerto, por un lado, y Manolete por otro. Sin embargo, al final descubrirán que el esfuerzo es inútil, porque nadie escapa de sí mismo".

Triunfo y derrota, éxito y fracaso son otras de las referencias que conforman el andamiaje conceptual de la obra. No obstante, aquí el escritor huye de las definiciones absolutas: "¿Qué es la derrota? ¿Fue derrotado Manolete? ¿Lo fue Scott Fitzgerald? En realidad, no lo sabemos. Oficialmente, sí. Pero quizá unos pocos minutos de felicidad total, instantes de luz plena, son una victoria frente al tiempo. Ellos sí tuvieron esa luz. La vida, desde siempre, es de los que arriesgan: de los apasionados, de los líricos, de los locos de corazón. De todos ellos es la vida, aunque sólo sea por un momento único".

La presentación de la obra reunió en la antigua casa de Manolete a representantes de distintos sectores de la sociedad cordobesa, entre ellos los empresarios Ángel Marín y Enrique Hilinger, los escritores Fernando González Viñas y José Luis Rey y varios concejales.

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