El primer equipo cordobés

  • El Cajasur bate al Salsas Musa en un duelo vibrante y acaricia los 'play off'

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El Cajasur es el primer equipo cordobés. Así lo cantó la grada y así lo demostró sobre la pista. Lo es por ganar batallas como la de ayer, un épico derroche de pasión, emoción y calidad en medidas dosis que acabó encumbrando al cuadro de Santi Gisbert ante una muy buena versión del Salsas Musa. El equipo negro dio todo lo mucho que tiene, pero insuficiente para derrotar a un Cajasur que se ha especializado en ganar partidos emotivos. Sólo un demencial arbitraje estuvo a punto de cargarse un espectáculo, un duelo memorable que deja a los granates con un pie en los play off y al Ciudad en tierra de nadie.

Y eso que todo pudo romperse muy pronto, quizás demasiado. El Cajasur vio el aro como una piscina en un arranque eléctrico que, rubricado con un triple de Garrido, amenazó con acabar con el partido cuando apenas había empezado (8-20, min. 7).

Entonces apareció uno de los factores del encuentro. Gomariz leyó el partido y montó su particular show ante una pareja arbitral con muchas poses y poca personalidad. Con unas protestas que rozaban el límite de la descalificante, el técnico del Musa se llevó una técnica, pero consiguió que el arbitraje cambiara su dinámica de una forma definitiva. Misión cumplida.

Y ahí salió el mejor Ciudad, el que durante buena parte de la primera vuelta coqueteó con los grandes. Con una defensa asfixiante, siempre al borde de la falta, el cuadro negro acabó con la claridad de ideas del Cajasur, maniatado por la vigilancia policial que Juanma Martínez ejercía sobre Garrido. Canasta a canasta, el Musa empezó a creer en sus opciones hasta dejar el choque nivelado al término del primer periodo (22-23).

Griffin aprovechó la ausencia de Mallory para ponerse las botas, Suka burlaba una y otra vez la tibia defensa de Gelsi, Almazán desplegaba todo su talento… El Salsas Musa se sabía fuerte, ganador, y estaba sacando al Cajasur del partido ¡Qué buen equipo si hubiese buen señor!, que decían del Cid.

Así, un parcial 19-3 completó la remontada (27-23, min. 11), y aunque los granates vivían a base de triples, una canasta imposible de Almazán puso la máxima ventaja local (39-32, min. 18) a favor de un Ciudad que había demostrado una enorme dureza mental, precisamente lo que le ha faltado durante muchas semanas.

Y pese a todo, un triple sobre la bocina de Garrido mantuvo vivo al descanso a un Cajasur que pudo haberse llevado un mayor castigo (45-41). Pero vaya si estaba vivo. Dos triples de Jura y otro de Faletto devolvieron la iniciativa al bando de Gisbert (47-53, min. 24), pero el Musa supo levantar la segunda bola de partido gracias a los mejores minutos de Vacca. Con diez minutos por delante, todo estaba por decidir (60-58).

Sí, pero el Musa tenía la ventaja mental de haber sido capaz de levantarse de la lona. El Ciudad apeló a sus mayores virtudes, cargando el juego sobre Griffin y asfixiando en defensa a un Cajasur al que no le entraba nada. El choque parecía teñirse de negro hasta que Bataller, con dos triples seguidos, le dio la enésima vuelta a la tortilla (69-70, min. 38). ¡Qué partidazo!

A cara o cruz, los dos púgiles intercambiaban golpes mortales a la espera de que el mentón del rival explotara. Una rigurosísima antideportiva a Garrido pudo ser la oportunidad del Musa, pero el Cajasur respondió y otra antideportiva a Griffin, con una enorme canasta de Garrido incluida, sentenció para los granates. Cualquiera pudo ganar, todos los merecieron. Qué bello es el baloncesto.

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