ENTREVISTA · RAFAEL ROJANO, PRESIDENTE DE LA FAB

"El único futuro es la unión, no me cabe la menor duda"

  • Protagonista directo del regreso del baloncesto cordobés al profesionalismo, el presidente de la FAB insta al acuerdo entre los clubes como única solución a corto y medio plazo

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Hace apenas dos semanas fue reelegido por unanimidad como presidente de la Federación Andaluza de Baloncesto, una organización con un funcionamiento modélico y que sirve como ejemplo a numerosas federaciones autonómicas. Baenense de 41 años, Rojano es uno de los cordobeses más influyentes en el deporte andaluz y, dentro de sus posibilidades, pero sobre todo es uno de los principales implicados en que el baloncesto en Córdoba vuelva al lugar que nunca debió perder, aunque no corren los mejores tiempos. El curso de la temporada, los problemas económicos de los tres clubes de la capital y el incierto panorama económico que aguarda al baloncesto en los próximos años pasan por el tamiz de su análisis cuando la temporada encara su recta final.

–¿Cómo se puede explicar la crisis del baloncesto profesional en Andalucía?

–El deporte profesional necesita cada día más recursos. Las instituciones públicas deben ayudar, pero no soportar en exclusividad estos presupuestos. Debemos dar paso a proyectos que en cada ciudad tienen casuísticas particulares y abordarlos de una forma concreta. Nosotros, desde la Federación, podemos hacer poco. Asesorar o colaborar, como mucho, pero la gestión del día a día la tienen los clubes profesionales.

–¿Y cuáles son las líneas que marcan ese asesoramiento?

–Debíamos unir todos los recursos y hacer presupuestos ajustados al mercado, porque el mercado del baloncesto no es el mismo que el de hace cuatro años y debemos reajustarnos todos. Si no se hace, vamos a pasar muchas penurias en los próximos años, porque una base fundamental de los presupuestos del baloncesto es la construcción y ahora mismo no vive un bien momento. Muchos equipos están vinculados a empresas constructoras y si hay recesión para los trabajadores de esas empresas, ¿cómo no los va a haber para el club?

–El último ejemplo es Huelva, un equipo que llegó a la ACB, compitió durante muchos años con el Cajasur en la LEB y que hace unos días ha aprobado la disolución de la sociedad.

–En Huelva es que el presidente ya ha puesto demasiado dinero de su empresa y le pasa como a todas las constructoras, que no está en el nivel más óptimo. Estamos muy preocupados para las próximas temporadas porque hay problemas en muchas plazas de Andalucía. Tenemos el caso de Córdoba, donde no sabemos si esta división deportiva y económica se va a poder mantener, con dos presupuestos muy justitos. Huelva, Los Barrios, Jerez... Son presupuestos muy importantes con problemas de liquidez.

–Pues ya me ha sacado el tema de Córdoba, ¿tiene arreglo la situación actual?

–Tiene una solución difícil. Aquí puedo dar mi opinión, pero no soy el que pone el dinero. La última palabra la tienen que dar los patrocinadores. Ellos o las instituciones que ponen el dinero tendrán que replantearse si seguimos dividiendo o pensamos en unir, porque el presupuesto es el que hay y no se va a ampliar de una forma importante. Salsas Musa, CajaSur, Diputación y Ayuntamiento tendrán que hablar algo de esta división, porque además no sólo están los dos equipos de la LEB Bronce, sino  que hay un equipo en la Liga EBA como el Unión con una gestión importante y repercusión social en la capital. Estamos hablando de dos proyectos y uno dispuesto a llamar al baloncesto profesional en dos años.

–¿Y cómo se puede provocar esa unión, sobre todo después de que el año pasado se quedara en una sucesión de gestos para la galería?

–Quien tiene que dejarlo claro son los patrocinadores. Tú, yo y el otro podemos decir que se unan, que haya una estructura mayor nacida de la fusión de los clubes, que se busque un presidente de consenso, un gestor... pero si el que pone el dinero no obliga, eso sale por un sitio y entra por otro, como ocurrió el verano pasado, aunque no hubo voluntad real de fusionarse. Por una parte hubo más que por la otra, pero este año habría que tomárselo realmente en serio. Con la presión económica que están sufriendo los dos representantes, deberemos hablar otra vez cuando termine la temporada y marcarnos que así no se puede estar. Estos presupuestos y estas estrecheces estarían mejor uniendo todos los recursos, porque dividir, al final, es administrar miserias. Esta situación no tiene salida. Las aficiones y los recursos están divididos. Ahora mismo los tres equipos tienen poco público, peor si fueran mil espectadores en un proyecto único con más fuerza tendría más opciones que si se sigue dividiendo entre todo el mundo a la hora de buscar patrocinador, de la repercusión...

–El pasado verano se ‘pringó’ personalmente para que el Cajasur y el Salsas Musa entraran en la LEB Bronce, lo que le provocó un enorme desgaste ¿Cuántas vueltas le ha dado a su papel durante esos meses?

–Le di vueltas a las dos semanas después. Creo que cumplí mi papel. En ese sentido traté de meterlos a los dos. Ya dije que no era la mejor solución y así se lo dije a ellos. Algunos representantes políticos me dijeron después que tuvimos que hacer todo lo posible para que sólo hubiera un representante, pero ya les dejé claro que eso lo teníamos que haber hecho mucho antes. Para Córdoba es bueno que haya baloncesto profesional y creo que merecemos como mínimo tener un equipo en la LEB Oro, y aunque está claro que es mejor esto que nada, hay que dar un paso al frente. Córdoba lo tiene todo para estar de nuevo en la LEB Oro, una categoría que ya está muy revalorizada y que lo estará más en el futuro. Debemos dar los pasos adecuados todos de la mano para que este gran proyecto sea el de Córdoba.

–¿Sería un caso similar al que se está gestando en Mallorca, donde las instituciones están obligando a los tres clubes de la isla a fusionarse?

–Es que allí, al final, los patrocinadores han dicho que o los clubes llegan a una solución o el año que viene no hay un duro para nadie. En Córdoba vivimos una situación en la que el Ayuntamiento divide entre dos, la Diputación también, los patrocinadores apoyan cada uno al suyo... Al final, alguien sensato tendrá que decir que es más lógico poner en manos de un club el dinero que no dividirlo. Ahí debemos estar la gente del deporte y ser inteligentes, dejar los egos en un lado y mirar por el futuro. Sé que es difícil, porque hay muchos matices e historias, pero ése es el futuro. No me cabe ninguna duda.

Su labor en la Federación Andaluza ha provocado tentaciones del mundo de la política que Rojano descarta a corto y medio plazo. ¿Funciona la FAB tan bien como parece desde fuera?

–Creo que las cosas se han hecho bien, con mucho trabajo y dedicación, y hemos conseguido muchos de los objetivos que nos habíamos planteado, pero el tiempo pasa muy deprisa y no nos da tiempo a desarrollar todo lo que nos habíamos planteado. Por ahí van las líneas de objetivos en las que debemos incidir en estos próximos cuatro años.

–No es erróneo pensar que muchas de sus esas pautas siguen el modelo de la FEB.

–Sí, porque aunque discrepamos en algunas cosas que se hacen y no se cuenta con la opinión de la Andaluza, es innegable que el modelo de la Española es un modelo de éxito. Aunque pudiera tener lagunas internas, el modelo es extrapolable y no nos importa copiar, y lo decimos, a imagen y semejanza de la FEB. Lo que se hace bien hay que extrapolarlo, y eso sin hablar de los programas en los que ya colaboramos como NBI, Baloncesto sin límites...

–Ya que sacamos el tema de la Federación Española, ¿dónde está el futuro de Rafael Rojano? ¿La política, el salto a la FEB...?

–El futuro de Rafael Rojano está en la Federación Andaluza, que es lo realmente importante para mí. He recibido ofertas políticas muy tentadoras y las he rechazado, porque creo que no estoy preparado para ese mundo y además me encanta lo que hago. En la FEB soy vicepresidente, no sé si seguiré siéndolo y no me preocupa. Aquí se vive muy bien. La vida en Madrid no tiene nada que ver con Córdoba y en ese sentido sí me gustaría seguir influyendo de alguna forma en la política deportiva de la FEB, pero si no es desde la vicepresidencia no importa, porque ya en la presidencia de la FAB es uno lo suficientemente importante para que en Madrid te hagan caso.

–Echándole un vistazo a su curriculum no se ven grandes títulos universitarios, pero sí una intensa vinculación al deporte. ¿Cómo analiza su ascenso hasta convertirse en uno de los hombres más influyentes del deporte andaluz?

–Siempre he hecho lo que me ha gustado. Me arrepiento de no haber acabado la carrera de Graduado Social, pero cuando lo dejé me quedaban sólo tres asignaturas. Cuando decidir retomarlos habían cambiado los planes de estudio y prácticamente me quedaba la carrera entera. Los estudios no hay que abandonarlos, y que luego cada uno elija lo que tenga que hacer. Mi éxito es la constancia. Siempre he estado vinculado al mundo del deporte, y lo demás sólo es cuestión de trabajo y de tener un gran equipo, gente alrededor que comulgue con tu forma de ser y que tenga claros los objetivos. Lo hemos conseguido y no tengo otra aspiración en mi vida que no sea estar en la FAB.

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