"La política es una cura a la banalidad"

  • "El PSOE ha de mantener una línea coherente hasta que tener la confianza de los ciudadanos · "Si de mí hubiera dependido, habríamos asumido la Gerencia de Urbanismo sin duda ninguna"

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SORPRENDE Antonio Hurtado apenas unos meses después de desvincularse de la vida política. El caballero con pajarita está ahora más delgado, informal, joven, como si se preparara para una maratón. En una palabra, rezuma el espíritu del hombre libre, del que se ha librado de una carga pesada. Ha cambiado los despachos municipales por la gerencia de la empresa pública Provicosa, a la que pretende dar aires nuevos. Pese a no estar en primera línea, se mantiene informado de lo que ocurre en la ciudad. Animal político, no se va quien quiere, ni a quien echan. Sino quien puede.

-Me gustaría que contara cómo ha llevado el paso de ser una persona pública a un ciudadano. ¿Echa de menos todo eso?

-En realidad, no he dejado la política. Sigo aunque no vivo de ella. No ocupo un puesto. Sigo siendo vicesecretario general de mi partido y estoy al tanto de la toma de decisiones que tenemos que adoptar. Esto ha hecho que una parte de mi actividad se mantenga. No se mantiene la actividad de escaparate, los actos sociales, de representación. No me corresponde. Esto tiene cosas positivas y negativas. Ahora tengo muchas horas para actividades que he tenido que prescindir de ellas y que son muy personales, que forman parte de mí. Las tuve que dejar de forma transitoria y ahora las he recuperado. Ahora voy al cine, hago deporte o me tomo una cerveza con mis amigos. Ahora tengo tiempo que merece la pena disfrutar después de dedicar tantas horas a otras cosas. Lo negativo es la parte ésta del enganche a la actividad desenfrenada. Que la adrenalina corra por las venas. Lo eché de menos al principio. La política me ha enriquecido en una cuestión: ha curado la banalidad que todos tenemos, pasar una etapa de mucho protagonismo social es una cura de banalidad. Y me siento más reflexivo, disfruto de lo cotidiano, de lo que merece la pena.

-Los políticos que lo dejan siempre comentan que asusta lo que deja de sonar el teléfono.

-Lo del teléfono es caso de sociólogo. Mientras más suena, más te gusta que suene. Mientras menos suena, más te gusta que no suene. Hubo un momento en que lo eché de menos, pero ahora no tengo interés en que suene.

-¿Qué tiene la política para que a alguna gente le cueste tanto dejarlo? Y no me diga que es sólo el compromiso.

-No. Hay circunstancias distintas. Pasa como en toda las profesiones, que hay vocaciones, modas o gente que está condicionada por la familia. Las profesiones no condicionan la personalidad. He conocido de todo. Personas muy comprometidas socialmente y que eso es tan vital, que su vida es ésa, no lo quiere dejar. Es parte de su identidad. Fue el caso de Joaquín Martínez Bjorkman. Para mí, es un referente porque su compromiso era vital, no sólo político. Su vida era ir a Las Palmeras, a Las Moreras, a dinamizar colectivos vanguardistas, a trabajar por los jardines públicos,... Hay otra gente que tienen una inteligencia política nata. En mi ámbito, mi referente es José Miguel Salinas, un hombre de una naturaleza política para relacionarse, para ser resolutivo. A otros les lleva poder solucionar problemas, ser creativos. Y José Mellado es el referente del político creativo, Córdoba va a vivir décadas con lo que hizo. A otros, la política les permite unos recursos considerables y una relevancia social. Aquí no voy a dar referentes, pero los hay.

-El problema es que cada vez hay más políticos sin profesión.

-Es que hay circunstancias distintas. Afectan muchas variables. Hay gente que ha dado mucho y se han quedado descolgados de la actividad profesional. Es razonable y humano que la organización tenga en consideración su situación. Hay situaciones loables y otras crematísticas, que gustan menos, pero que ocurren en cualquier otra dedicación.

-Quisiera que me comentara cómo es la presión del escaparate. Usted está cambiado.

-Cuando empecé en política, un compañero me dijo que cuando un ciudadano va a ver a un representante público, éste hace el esfuerzo por ir lo más pulcro posible, como si fuera a una boda. Y nosotros tenemos la obligación de hacer lo mismo, si se le tiene respeto al ciudadano. Me hizo pensar. Y es aleccionadora. No hay que dar la nota, sino estar como la gente considera que se debe de estar. En lo privado, tal y como uno quiera.

-¿Ha querido y podido reflexionar sobre la ciudad una vez que ha salido de la primera línea?

-Mucho. Leo la prensa muy temprano, y para mí lo principal es lo local. En cuatro años, he recibido mucha información, muchas claves. Y eso me atrapa, me ilusiona y me induce a hacerle seguimiento a los temas. La situación es distinta. Cuando se está en política, sientes que estás en una contínua evaluación, se esté en el gobierno o en la oposición. La percepción es distinta y, en muchos casos, con una reflexión serena, puedo ser más crítico de lo que era.

-¿Le falta fondo y le sobra forma a la política de Córdoba?

-Le falta gente con capacidad de gestión, resolutiva. He visto demasiado utilizar el congelador para muchos temas. La sociedad pide que el Ayuntamiento sea un catalizador, justo lo contrario. Esta situación pone de manifiesto falta de capacidad de esa función. Cuando ha habido auténticas personas que tiren hacia delante, no se le ha valorado. Es una injusta contradicción pero es así. Quien no ha practicado el congelanding, quien ha sido creativo, no se le ha valorado. Y es una pena.

-Quizá por ese discurso tan peculiar de la participación ciudadana como coartada de no tomar decisiones impopulares.

-En muchos casos, se decía que algo no lo querían los representantes vecinales y yo decía que nosotros, los concejales, también somos quienes representamos a la ciudadanía. Los concejales, la alcaldesa, representan a la ciudadanía. Y hay mucho que decir y que escuchar, establecer sistemas de codecisión. Pero hay una responsabilidad que hay que asumir. Hay que adoptar decisiones de quienes defienden los intereses de toda la ciudadanía. Tienen que decidir, y las decisiones no puden gustar a todo el mundo.

-¿Por qué hay tanto miedo a decidir cuando los políticos que se recuerdan son los ejecutivos?

-Las formas de estar en política son diversas. Hay gente que arriesga, como hace la empresa con el dinero privado. En política, hay quien prefiere mantener su capital no enfrentándose a nadie. Al final, el capital se pierde porque la inflación lo aminora. En política hay que arriesgar. Aquí no estamos para mantenernos sino para asumir que hay que dar pasos.

-Y decir no.

- Siempre que sea beneficioso para la ciudad.

-¿No se arriesga a veces pensando en los propios?

-Quien arriesga lo hace por todos. Quien no lo hace, es por mantenerse él.

-¿Cómo ves al PSOE en el gobierno municipal?

-Lo primero es que no llevan ni seis meses. El gobierno ha mejorado porque las variaciones han llegado por la parte socialista. La parte fresca la aporta el PSOE y es donde se esperan las novedades. Yo espero que dé resultados. Pero están empezando.

-Es difícil que lleguen resultados con áreas de poder blando, con poco desgaste.

-Ésa es una decisión del candidato. Que se verá si es acertada. Yo no hubiera dudado ni un segundo en asumir la Gerencia de Urbanismo. Allí están los grandes temas de ciudad, muchos de ellos en el congelador. Sin duda. De todas maneras, tan importante como los resultados será cómo lo vea la ciudadanía.

-¿Es consultado, le llaman?

-Son mis compañeros y mis amigos. Personas muy cercanas.

-Parece que existe cierto miedo a que pase como con José Mellado.

-Su trabajo fue muy valorado pero lo capitalizó Rosa Aguilar. Quien detenta la Alcaldía, tiene esa posibilidad. Ahora, 15.000 personas han dejado de votar a IU y eso es un claro retroceso. Nosotros podemos aportar soluciones.

-¿Tanto va a cambiar la política local cuando Rosa Aguilar decida dedicarse a otra cosa?

-Depende quien obtenga la confianza del pueblo de Córdoba. Cambiarían muchas cosas con un alcalde del PSOE. Cuando vea el equipo que la sustituye... Rosa es su equipo -que ha demostrado lo que es- y su partido -que también-. Nosotros tenemos equipos y un partido cohesionado.

-¿Qué tiene que hacer el PSOE para ganar unas municipales?

-Mantener una línea de coherencia, estar al tanto y esperar que la ciudadanía considere soberanamente que ha llegado la hora.

-¿Tener paciencia?

-Prefiero la actividad...

-...usted sabe a qué me refiero.

-Ya (risas). Hay que establecer líneas de coherencia y continuidad. La gente no puede percibir cambios que le choquen. Pasa lo mismo con la cohesión. Tenemos que mantener una línea contínua que nos identique ante la sociedad. Tal y como no hemos recibido el apoyo social, hemos realizado cambios de estrategia que la gente no ha entenidido. Sí, hay que ser paciente.

- ¿Y autocrítica?

- Es que me cuesta muchísimo ser autocrítico. El PSOE no ha tenido nunca la Alcaldía de la ciudad pero es que ha aportado mucho en todos los sentidos. Como gobierno y como oposición, vertebrando la sociedad. Bjorkman, Salinas, Mellado han aportado mucho a este ciudad.

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