"No podemos abrir otro local porque el alquiler está por las nubes"

FUE en 1950 cuando el patriarca de la familia Campos decidió abrir su propia tienda en la capital. Tras unos años como dependiente, creyó oportuno independizarse y comenzar solo. Y así, durante 58 años. Ahora sus dos hijas, Lourdes y María Victoria, cuentan los días que les quedan antes de abandonar el local de la calle Góngora. Las dos son autónomas y confiaban en que continuarían con el alquiler que pagaban religiosamente desde hace tanto tiempo. Sin embargo, la muerte de la propietaria del inmueble y la negativa de los herederos a continuar con el contrato las ha puesto en la calle y "sin recibir ninguna indemnización", apunta Lourdes, quien añade que tampoco tienen posibilidad alguna de compra. El local que regentan es una de esas tiendas clásicas y coquetas del centro de la capital, con una clientela fija. Hasta ella llegan "señoras a partir de los 35 años, aunque tenemos incluso de 90", apunta. Conocen a todas sus clientas por su nombre y la tienda funciona "como un gabinete psicológico porque nos cuentan sus cosas". Aunque reconocen que la crisis afecta al sector del comercio minoritario, aseguran que a ellas les iba bien. Las Campos explican que su intención es la de abrir otra tienda. Sin embargo, el problema que tienen es el elevado precio de los locales que quedan libres y más aún en el Centro. "Los alquileres están por las nubes", coinciden.

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