"El centro de visitantes es la obra más delicada del conjunto"

El arquitecto Juan Cuenca se enfrenta a la que considera "como la pieza más delicada de todo el conjunto", el centro de visitantes que se levanta a escasos metros de la fachada Sur dela Mezquita, en el solar que fue hasta los 50 Posada de Vallina y, posteriormente, aparcamiento. Reconoce que no es un trago fácil. "Primero, por sí misma y , además, porque la cultura de nuestro tiempo ha llegado a tener muchos complejos de inferioridad. Parece que, virgencita, que me quede como estoy", asegura.

Hay quien propuso para la zona no hacer nada. Crear una simple zona verde. Programa electoral ha habido que, incluso, apostaba por derribar todas las edificaciones de esa acera -en la que siempre hubo construcciones, por cierto- para dejar diáfana la vista del muro de la qibla desde el río. El arquitecto no cree en esa solución. Manifiesta que, lo mejor, es actuar, respetando la existencia de edificaciones anexas a la Mezquita que, al final, no es una arquitectura espectáculo, de fachadas, frente a las catedrales góticas. El arquitecto ha diseñado un edificio sencillo pero con un lenguaje de hoy, con lo que eso supone en el Casco Histórico de Córdoba. "Si se quita esas construcciones, se traiciona el urbanismo medieval, que no tenía perspectivas abiertas", asegura.

Juan Cuenca asevera que, la tesis del centro de visitantes, se basa en la consideración del solar como "un enclave que se ha formado de forma casual porque, hasta el siglo XIV estaba la muralla almenada, lo que se elimina a raíz de la visita de Felipe II, cuando se construye la Puerta del Puente". Previa a la desaparición de la muralla, "los obispos cultos del XVIII encargan a un arquitecto italiano el Triunfo y su plaza alrededor, como un balcón al río". La reforma definitiva vendría con la cara interior de la Puerta del Puente y la demolición de la muralla.

El arquitecto manifiesta que su intención con el proyecto es "seguir con ese espíritu moderno de definir el espacio" generando una manzana mayor con las casas de Corregidor Luis de la Cerda. Está diseñado tapando la horrorosa medianera actual, con fachada de piedra natural, y creando un espacio simétrico al de la elevación de la plaza del Triunfo "con una altura prudente, en realidad es un trasunto". El edificio "se alinea con lo que fue la muralla". "Se trata de recomponer una plaza que no se ha edificado, sino que ha sido fruto de sucesivas operaciones", dice.

El problema del proyecto es que se encuentra en una manzana clave de la ciudad, forma imagen de lo que los cordobeses ven y enseñan con lenguaje de hoy. Cuenca reconoce que hay "un miedo al cambio, tengo la impresión de que la gente quiere valores seguros, más a medida que la sociedad se aburguesa". "Parece que la mejor manera que no se perturbe es que no se haga nada, que siga siendo un solar de por vida", manifiesta el arquitecto. Cuenca reconoce que es un sentimiento difícil de combatir.

El arquitecto y miembro de Equipo 57 apela a la labor de los políticos como personas capaces de hacerse escuchar en la sociedad. "Pero son populistas, todos, porque saben que existe esa sensibilidad entre la gente, no quieren provocar; de los políticos y los intelectuales se espera que hagan pedagogía, porque las cosas hay que hacerlas".

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