Los alumnos del San Álvaro denuncian que la conflictividad persiste en el centro

  • Los estudiantes dicen que se han realizado pintadas insultantes y afirman que la tensión es anterior a la agresión a la conserje

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"La situación es muy mala". Ésta fue una de las afirmaciones que los cerca de 40 alumnos de los ciclos formativos que se imparten en el instituto San Álvaro –Radioterapia, Imagen para el Diagnóstico, Auxiliar de Enfermería y Auxiliar de Farmacia– no dejaron de repetir ayer durante la protesta que protagonizaron ante la sede de la Delegación de Educación por la agresión que sufrió una de las conserjes el miércoles de la semana pasada.

Lo que también dejaron claro fue que el incidente no ha sido un mero hecho aislado en el día a día del centro, como defendió la Junta de Andalucía desde un principio, ya que la tensión en el mismo es continua, sobre todo entre los alumnos de los ciclos formativos –más de 200– y los de Educación Secundaria. María José Losada es una de las estudiantes de uno de estos ciclos y consideró necesario que el instituto disponga de "un vigilante jurado de seguridad". Reconoció que cuando fue a conocer las instalaciones del centro se decepcionó y añadió que ahora "aparco el coche dos calles más atrás del instituto por lo que pueda pasar".

Luiza Gabriela Cristea es otra alumna de los ciclos y tildó la situación de "caos total". "A los alumnos de Secundaria nadie los controla y los insultos son diarios contra todo el personal", aseguró la joven, quien añadió que incluso estos escolares "entran en nuestras clases sin pedir permiso". "Se dedican a incordiar y a perder el tiempo", incidió. Indicó también que tras el incidente, "no se ven muchas medidas" y apuntó que desde la dirección del instituto "se encubren cosas por miedo".

Se da la circunstancia de que en el San Álvaro, ubicado en el barrio de El Cerro, se dan cita a diario los alumnos de Secundaria y los de los cuatro ciclos formativos, en una clara mezcla de edades y procedencias que, según algunos docentes, constituye un "alumnado bien diferente". Mientras que los estudiantes de Secundaria, en su mayoría viven en la zona o en entornos cercanos, los de los ciclos de Formación Profesional tienen otro tipo de perfil. Son mayores de edad, otros llegan desde ciudades como Ibiza, Ciudad Real, Málaga o Jaén, y, algunas son, incluso, madres de familia y trabajadores que están ampliando sus conocimientos profesionales. "Es clima es muy malo y deberíamos estar aparte", consideró una de las estudiantes, quien prefirió no desvelar su identidad por temor a las represalias. Aseguró también que "no podemos regirnos por las leyes de unos niños de Secundaria" y criticó la "pasividad del profesorado" ante determinados comportamientos de estos menores de edad, ya que "no les llaman nunca al orden".

"La dirección es consciente de lo pasa dentro", aseveró otra de las alumnas, que salía del centro cuando se produjeron los hechos. "Tuvimos que llamar desde nuestro propio teléfono para que vinieran a ayudar a la conserje", apuntó.

Tras la agresión y, según la versión de la ordenanza, la mujer perdió el conocimiento unos instantes y necesitó asistencia sanitaria. Posteriormente, acudió al Hospital Universitario Reina Sofía, en el que recibió el parte de lesiones. Al día siguiente, acudió a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Campo Madre de Dios donde interpuso una denuncia contra el menor, que permanece expulsado del centro.

Tras la concentración, los estudiantes entregaron en la Delegación de Educación un nuevo escrito –el primero lo remitieron a principios de semana, suscrito además por el profesorado y el personal de administración y servicios del centro– en el que subrayan que "la familia del alumno agresor viene a molestar al personal del instituto con amenazas y pancartas un tanto insultantes para nosotros". El escrito también recoge que dentro del instituto "soportamos pintadas de este tipo: puta de mierda, bizca Consuelo" –nombre de la bedel–.

Todos ellos mostraron su apoyo a la bedel, que supuestamente recibió varios golpes en la cabeza y el costado y permanece de baja, y coincidieron al señalar que es una "mujer muy querida en el centro". No en vano, la conserje ha trabajado en el San Álvaro los últimos 16 años, aunque tras el incidente ha pedido el traslado de centro a la Delegación de Educación.

"Necesitamos más seguridad", señaló una de las alumnos del ciclo de grado superior de Imagen de Diagnóstico, que tampoco quiso dar su nombre. Lo que sí quiso dejar de manifiesto es que en el centro de El Cerro "hay mucha violencia; no hay un bien clima y necesitamos personal especializado en seguridad". "Siempre te provocan y las broncas son constantes", agregó la joven.

Además del apoyo del alumnado y del consejo escolar del San Álvaro, la conserje recibió también el del profesorado, que celebró a primera hora de la tarde un claustro. En él y, según pudo saber El Día, se acordó la creación de una comisión que se encargará de redactar un manifiesto público de apoyo a la ordenanza.

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