Condenado un 'gorrilla' a seis meses de cárcel por coaccionar a una conductora

  • El procesado, que actuaba junto a Campo Madre de Dios, siguió a su víctima hasta un bar y luego hasta la Comisaría para que le diera unas monedas · Durante el trayecto, llegó a tocarle el trasero

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Le pidió dinero por aparcar su coche, le insistió varias veces, le metió la mano por la ventanilla e incluso la persiguió para que le diera unas monedas. El Juzgado de lo Penal número 1 ha condenado a un gorrilla que actuaba en la zona de Campo Madre de Dios a seis meses de prisión por un delito de coacciones a una conductora que se opuso a pagarle tras aparcar su vehículo. Los hechos se produjeran sobre las 14:30 del pasado 1 de marzo, cuando un joven de 27 años -F. P.- abordó a una conductora mientras estacionaba su vehículo en un descampado de la calle Compositor Rafael de Castro y le pidió "insistente y reiteradamente" dinero por el simple hecho de estacionar. "Dame dinero o te vas", le espetó.

La sentencia -una de las primeras que considera delito la insistencia de un aparcacoches- considera probado que, al negarse la usuaria del vehículo, el acusado metió la mano por la ventanilla insistiéndole en que debía pagar. Pero, como la mujer no accedía, llegó a agarrar la puerta del coche para que se fuera de allí.

Los hechos no quedaron ahí. La resolución considera probado que, cuando la mujer le advirtió que iba a denunciarlo, él le lanzó a la cara los papeles de otra denuncia "para mofarse" de que una nueva visita a la Comisaría no iba a disuadirlo. Por último, el individuo persiguió a su víctima hasta un bar y luego hasta la sede policial de Campo Madre de Dios, tratando de amedrentarla y conseguir que le diera dinero. En el trayecto, incluso, "le dio un manotazo en el trasero", expone la resolución. Una vez en el interior de la oficina de denuncias, el individuo continuó con su actitud "agresiva y violenta", y entre gritos y con los brazos alzados se presentó en las dependencias donde esperaba turno la conductora. Allí mismo fue detenido por los agentes.

La situación de acoso que sufren los ciudadanos a mano de aparcacoches en lugares como la plaza de toros o los alrededores del centro comercial Eroski ha sido denunciada en multitud de ocasiones por asociaciones de vecinos. Y un juzgado constata ahora estos hechos a pesar de que las denuncias ante la Policía no son habituales. La resolución judicial subraya que la conducta de F. P., un inmigrante indocumentado, fue "tan persistente" que su actuación no puede considerarse como una mera falta y expone que el individuo no disponía de "autorización legítima para obrar en forma coactiva".

El procesado no acudió a la sala de vistas, un hecho que no ha impedido al juez imponerle una condena en base a la "clarísima declaración de la víctima", pues reunió los requisitos de "persistencia, ausencia de ánimo espurio" y que, además, fue parcialmente corroborada por un testigo. Sobre este hecho, además, la sentencia señala que con la citación personal al juicio "se le dio la oportunidad de ser oído", por lo que no se vulneró el derecho constitucional debido a que la Ley de Enjuiciamiento Criminal entiende que un juicio puede celebrarse cuando la pena que se solicita es inferior a dos años.

El juez descarta, además, que el gorrilla se encontrara bajo los efectos del alcohol cuando se produjeron los hechos. Esto es así porque el encartado recibió asistencia médica tras ser detenido y, en su informe, el facultativo "no hace mención alguna a una posible intoxicación etílica". La sentencia, por otra parte, absuelve al procesado de una falta contra el orden público, debido a que los policías que lo detuvieron no comparecieron en el juicio. La sentencia puede recurrirse ante la Audiencia Provincial.

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