Los Jandilla protagonizan un encierro rápido y limpio con la manada rota desde Estafeta

  • Tan sólo se han registrado dos heridos por traumatismos en Estafeta, pese a que tradicionalmente los Jandilla protagonizan encierros muy peligrosos y dejan numerosos empitonados en las calles de Pamplona.

Los seis toros de la ganadería de Jandilla han protagonizado un encierro rápido en la quinta carrera de los Sanfermines, que transcurrió con la manada rota desde la calle Estafeta y que vivió momentos de peligro en este tramo y en la bajada al callejón.

No obstante, según las primeras informaciones, tan sólo se registraron dos heridos por traumatismos en Estafeta, pese a que tradicionalmente los Jandilla protagonizan encierros muy peligrosos y dejan numerosos empitonados en las calles de Pamplona.

El encierro, que duró 2 minutos y 36 segundos, comenzó a las 8 en punto, cuando estalló el cohete y la manada salió de los corrales de Santo Domingo, encabezada por los mansos, para dar comienzo al quinto encierro de los Sanfermines.

Las reses subieron la cuesta a un ritmo muy veloz, pero de forma muy limpia, ya que los toros apenas miraron a izquierda y a derecha. El primer momento de peligro se vivió en la plaza del Ayuntamiento, donde un mozo se acercó demasiado a los astados y cayó al suelo.

La manada siguió veloz y unida hasta la curva de Mercaderes, y a la salida de este tramo un toro resbaló y comenzó a disgregarse todo el grupo. Así, se quedaron por delante los cabestros y tres toros, mientras que más atrás seguía un toro, y detrás de este otros dos.

En la calle Estafeta había más corredores que en días anteriores y eso provocó que hubiera más caídas. Así, mediada la calle, hubo una pequeña montonera que fue arrollada por el último grupo de toros. Unos metros más adelante, los animales volvieron a arrollar a varios corredores.

Pese a todo, los mozos pudieron lucirse delante de los astados y el hecho de que la manada se hubiera roto al principio de la calle permitió a más corredores poder correr cerca de los astados, especialmente con los bureles que se quedaron descolgados.

El momento más peligroso se vivió en la bajada al callejón, cuando el último toro se fue contra la derecha del vallado, donde se encontraban varios corredores. El burel llegó a poner su pitón a la altura de la cabeza de un mozo, pero finalmente no lo corneó y siguió su camino hasta la Plaza de Toros.

Para entonces, ya estaban en los chiqueros del coso los tres primeros toros, mientras que el resto entrarían a los corrales bien guiados por los dobladores de la plaza.

Los seis toros serán lidiados esta tarde en la plaza, a partir de las 18.30 horas, por los diestros Pepín Liria, El Cid y El Fandi.

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