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Una semana llena de singularidades

  • Las celebraciones de la Pasión en la provincia están llenas de particularidades, y por ello, requieren de un mayor compromiso para su difusión por su más que suficiente entidad

Grupo de San Juan Evangelista, de Santaella, el pasado Jueves Santo. Grupo de San Juan Evangelista, de Santaella, el pasado Jueves Santo.

Grupo de San Juan Evangelista, de Santaella, el pasado Jueves Santo. / el día

La Semana Santa constituye, se sea cofrade o no, devoto o no, un acontecimiento cultural de primera magnitud. Es innegable la valía que tienen las tradiciones asociadas a la celebración de la Pasión de Cristo, desde las gastronómicas a las litúrgicas o las más puramente festivas, con procesiones, música y representaciones teatrales. En un momento en que la autenticidad se prima por encima de las imitaciones y las copias, en la provincia de Córdoba se suceden estos días festejos con entidad suficiente como para convertirse en reclamos turísticos de primera magnitud pero que, desgraciadamente, aún no lo son.

Los toques de los judíos de Baena, la celebración de la Resurrección en Puente Genil, la representación del Paso en Iznájar, la tradición de los santeros en Lucena, la exuberancia barroca de Cabra o la subida al Calvario del Nazareno de Priego de Córdoba son momentos únicos de una semana en la que los vecinos de estos municipios se vuelcan y que, mayoritariamente, podría decirse que son de consumo propio, a excepción de los emigrados que estos días regresan a sus lugares de origen en busca de la familia, los amigos y los recuerdos.

Mientras que la televisión pública andaluza bombardea su programación con retransmisiones de los desfiles procesionales de Sevilla y Málaga, casi creando un estándar de lo que debe ser esta fiesta en la calle, los municipios tratan de conservar tradiciones antiquísimas sin apenas respaldo administrativo, quedando al arbitrio de ayuntamientos más o menos hábiles y con mayor o menor conciencia. En concreto, 13 localidades cordobesas cuentan con semanas santas declaradas de Interés Turístico, lo que ya sería reclamo suficiente para que el número de visitantes se multiplicara estos días. Cuatro de ellas cuentan con protección nacional -Córdoba capital, Cabra, Baena y Puente Genil- y el resto son de Interés Turístico de Andalucía -Aguilar de la Frontera, Bujalance, Castro del Río, Hinojosa del Duque, Lucena, Moriles, Montoro, Pozoblanco y Priego de Córdoba-.

Paradigmático es el caso de Baena, primer municipio de la provincia que opta a que su Semana Mayor sea de Interés Turístico Internacional y que, al mismo tiempo, quiere convertir el toque de sus judíos en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad junto a otras tamborradas que se celebran en el conjunto de España. El Ayuntamiento prieguense, por su parte, aspira a que el reconocimiento de su Semana Santa suba de grado coincidiendo, además, con la celebración del Año Jubilar por el 425 aniversario de la creación de la hermandad de Jesús Nazareno.

El marzo del año pasado, el Pleno de la Diputación de Córdoba aprobaba una proposición impulsada por el PP por la que la institución provincial se comprometía a firmar convenios de colaboración con las distintas agrupaciones de hermandades y cofradías de municipios que cuentan con semanas santas declaradas de Interés Turístico. El objetivo era "consolidar su contribución al turismo como uno de los principales pilares de su economía", aunque la Semana Santa de 2018 ha pasado y la ayuda no se ha materializado todavía. En su momento, la proposición del PP provocó un profundo debate durante la sesión plenaria y el PSOE llegó a proponer una enmienda de sustitución, al existir diferentes puntos de vista sobre la mejor manera de canalizar unas ayudas que, según denunciaba hace unos días el portavoz popular, Andrés Lorite, todavía no han llegado y que no deberían postergarse más.

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