El paro afecta ya a siete de cada diez inmigrantes con permiso de trabajo

  • CCOO asegura que la situación es "dramática" y que se aproxima a la de Jaén, donde centenares de inmigrantes vagan por las calles de los pueblos · En Baena, decenas de personas duermen a la intemperie

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Cuando los ricos estornudan, los pobres se resfrían. Si la avalancha de la crisis económica mundial está dejando sin empleo a miles de españoles, el caso de los inmigrantes con permiso de trabajo en el país se está acercando al dramatismo. En Córdoba, siete de cada diez extranjeros con permiso de residencia carecen de empleo, según los últimos datos del Instituto Nacional de Empleo (INEM) que ayer destacó el responsable de Inmigración del sindicato CCOO en Córdoba, Saïd Faz.

En concreto, en Córdoba están parados 1.483 inmigrantes, según las cifras del INEM, cuando el número de extranjeros en edad de trabajar apenas si se acerca a los 2.000. "La situación es dramática", explicó ayer Faz. De hecho, "el problema en Córdoba no es de la misma magnitud que el de Jaén [donde centenares de extranjeros vagan por la capital y los pueblos en busca de un trabajo que casi nunca consiguen], pero nos acercamos bastante". Según ha podido saber El Día, uno de los municipios que más está notando el problema es Baena, donde el centro local de la Cruz Roja que atiende a los extranjeros está desbordado y muchos inmigrantes simplemente han optado por dormir en la calle. De hecho, en unos lavaderos de coches se llegan a acurrucar hasta 40 extranjeros, según ha podido comprobar este periódico. En Córdoba capital, pequeños grupos de inmigrantes también se refugian en la estación de tren, ya que al no tener empleo no disponen de dinero para pagarse un techo. En Montoro, la presión de los extranjeros -la mayoría de nacionalidad rumana- también se está dejando notar en forma de asentamientos irregulares.

El problema es obvio: la falta de empleo para los inmigrantes. En los últimos meses, miles de trabajadores nacionales de la construcción y el sector servicios se han quedado sin empleo y han desplazado a los inmigrantes en el tajo de las campañas agrícolas, fundamentalmente en la aceituna. Además, Saïd Faz lamentó que en Córdoba se añade una circunstancia que se ha descartado en Jaén: la contratación en origen de un contingente de inmigrantes que se ha cifrado en 4.500 personas, según el dirigente de CCOO.

"Muchas personas han optado por volver a sus países de origen porque ya no tienen ni para comer", relata Saïd Faz, que asegura que en las últimas semanas se han multiplicado las solicitudes de ayuda e información que están llegando al sindicato. De hecho, según Faz, la situación de los extranjeros con permiso de trabajo es especialmente delicada, ya que necesitan presentar un certificado de haber estado cotizando en la Seguridad Social al menos durante seis meses en el último año para que les renueven los papeles. En caso de que los extranjeros no puedan acreditar esos seis meses de cotización, el Gobierno les retira el permiso de residencia y les da 15 días para abandonar el país. Sin embargo, en la mayoría de los casos los inmigrantes presentan recursos de alzada que tardan hasta tres años en resolverse "y tenemos a estas personas durante todo este tiempo colgadas" y sin poder volver a sus países. En otros casos, muchos de los inmigrantes "que se habían hipotecado" se han visto incapaces de hacer frente a los pagos, "han regalado sus viviendas a los bancos", se han marchado y todavía en sus países "están siendo perseguidos" por las deudas que siguen teniendo pendientes.

Según el responsable de CCOO, cada día que pasa es peor que el anterior. Desde el sindicato, "orientamos a los inmigrantes a que se agarren a las últimas medidas en materia de empleabilidad del Gobierno", pero en muchos casos es casi imposible. "A los que vienen de fuera les decimos que encontrar un trabajo es muy difícil, para que la gente no siga deambulando" por los pueblos con la esperanza de conseguir algo que hace menos de un año era tan simple como acudir a un tajo. El cambio ha sido drástico. En meses, Córdoba ha pasado de necesitar extranjeros para las campañas agrícolas a casi tener que prescindir totalmente de ellos.

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