La menor fugada que sigue huida se oculta en el Almanjáyar granadino

  • La hermana de la niña insiste en que "Piedad está bien escondida y el barrio la apoya; no la encontrarán por más que busquen", al mismo tiempo que da crédito a las denuncias por malos tratos

"La Policía ya ha estado aquí, pero no la van a encontrar por mucho que quieran". Libertad Dueña Salvatierra reta a los agentes a que busquen y busquen cuanto quieran en la barriada granadina de Almanjáyar. Su hermana Piedad, asegura, está muy bien escondida "y todo el barrio en bloque la apoya".

Piedad es la única de las cinco niñas de entre 14 y 15 años que el pasado día 2 se escaparon del Centro Terapéutico Prado de Santa María de Hornachuelos y que sigue huida tras denunciar en el puesto de la Guardia Civil malos tratos por parte de personal de dicho centro de menores. Tres de sus compañeras fueron detenidas el día 4 en Granada y la otra el pasado día 8, en Jaén.

Aunque su hermana insiste en que "lo de que sigue libre es relativo". "No quiere ni asomarse a la puerta, tiene mucho miedo", explica Libertad, que por supuesto no quiere dar ni una pista sobre la ubicación de esa vivienda en la que la menor vive ahora recluida. De hecho, al hablar se le nota temerosa, como sospechando que el que está al otro lado del auricular es un policía. "¡Es que haces tantas preguntas…!", justifica.

Al final se tranquiliza y da algún dato más. Que su hermana, de 15 años, llegó a Almanjáyar tan asustada como resuelta a no volver a Hornachuelos. Allí, según denunció con sus compañeras ante la Guardia Civil, estaba siendo objeto de malos tratos por parte de los cuidadores. Escapó en cuanto tuvo ocasión. Ahora, en su barrio de siempre, se siente segura aunque sea sin pisar la calle. A Libertad, su hermana mayor, le ha contado algunas de las cosas que supuestamente le pasaron mientras estuvo internada. "Un día la arrastraron por las escaleras sólo porque no quiso comer, en otra ocasión la encerraron en una habitación de un metro de largo por otro de ancho. La obligaban a comer lo que no quiso el día anterior, le pegaban…"

La hermana comenta, además, que nunca hizo nada malo para que la llevaran al centro de menores, que sólo pagó por su novio, del que ni Piedad ni Libertad guardan buen recuerdo. "Fue un chico al que conoció en Montefrío. Él le pegaba y al final la encerraron a ella", detalla.

De la denuncia que las chicas pusieron cuando se escaparon, ni Libertad ni Piedad saben si ha prosperado o no; ni siquiera que dos de sus compañeras las han retirado ya. Pero la familia de la menor sí quiere contar cuanto antes con el asesoramiento de un abogado. "Queremos que nos digan qué podemos hacer para impedir que se la lleven", argumenta, aunque al momento vuelve a insistir en su tesis inicial: "Aquí no la van a encontrar por mucho que busquen".

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