El sector cinegético apuesta por ampliar su mercado turístico

Distintas personalidades relacionadas con el mundo de la caza se dieron cita ayer en el Palacio de la Merced entorno a la mesa de redacción de El Día sobre turismo cinegético, dentro del ciclo Ideas de Futuro. El director de El Día, Luis Pérez-Bustamante, y el director del Aula Cinegética del Círculo de la Amistad, Francisco Beltrán, fueron los encargados de moderar un debate que puso de manifiesto la necesidad de abrirse a nuevas ideas y también puso su foco de atención en el papel de las administraciones como órganos que deben apoyar a un sector que supone un volumen económico de más de 900 millones al año. En nombre de aquellas el vicepresidente de la Diputación, Salvador Fuentes, y el teniente de alcalde de Turismo del Ayuntamiento de Córdoba, Rafael Navas, coincidieron en la necesidad de trabajar conjuntamente con todos los implicados en el mundo de la caza e incidieron en el volumen de negocio que genera y que, a su vez, repercute en toda la provincia de Córdoba. Esa apuesta para que la capital y los municipios se beneficien de todas las bondades fue el eje de la intervención de Pérez-Bustamante, quien destacó la importancia de este ciclo de Ideas de Futuro que sirven para, precisamente, sacar en clave las conclusiones que se puedan aplicar al sector.

Cómo prólogo al debate, Francisco Beltrán reconoció que el objetivo es poner la caza en el punto de mira turístico, tal y como lo están la Mezquita o Los Patios. "Córdoba no es sólo primavera", recordó el responsable del Aula Cinegética del Círculo, quien además señaló que la caza podría servir a esa tan ansiada desestacionalización que los agentes turísticos esperan que se produzca en toda la provincia. Sobre la expansión turística habló también el presidente de la Asociación de Rehalas de Córdoba, Juan de Dios Pliego, quien remarcó la gran competencia que tiene Córdoba a la hora de vender sus monterías y reclamó mejores ofertas para poder hacer frente al atractivo que ofrece África, con operadores que programan safaris y atraen de esa forma a un público más amplio.

Esta afirmación sobre la caza en otros países sacó a colación la extensa normativa que regula la cacería en España y que en muchas ocasiones puede suponer un impedimento para que turistas internacionales acudan al país a tratar este tipo de turismo. A este respecto, el abogado especialista en derecho mercantil y cinegético, Antonio Domínguez, afirmó que la incidencia de la administración queda clara cuando se observa toda la normativa vigente que hay. "Incluso hay solapamientos entre las distintas normativas de diferentes órganos que derivan en errores interpretativos", advirtió Domínguez que aseveró que todo esto "perjudica al turismo cinegético". El abogado recurrió a otros países donde los permisos que deben obtener y presentar los cazadores extranjeros son mínimos, mientras que señaló que en España "se necesitan demasiados papeles". Sobre este punto intervino el teniente jefe de servicios del Seprona en Córdoba, Francisco Javier Cuenca, quien reconoció que existen muchos trámites administrativos, pero que recordó que "hay que aplicar la ley". Cuenca afirmó que "es obvio que la ley es profusa, pero la Guardia Civil no puede hacer nada más que aplicarla".

La necesidad de aumentar un volumen de negocio cinegético que ha quedado muy afectado por la crisis también centró el debate en las aspiraciones y remiendos que el sector debe autoaplicarse. El armero José Luis Varona recurrió a lo que él considera un problema de raíz, que no es otro que el desarraigo de una parte amplia de la sociedad que ve con malos ojos la cacería. Asimismo, Varona manifestó que todo esto viene porque "en las ciudades la caza no está arraigada de la forma en la que lo está en el mundo rural". Francisco Beltrán aseveró en este punto que la cinegética "tiene que hacer un esfuerzo para modernizarse" mientras que el presidente de la Sociedad de Cazadores de Aguilar, Cristóbal Reina, comentó que el primer paso que tienen que dar los cazadores es "sentirse cazadores". Reina acusó al sector de no saber venderse y anunció la necesidad de proyectar una imagen y una educación, ya que en estos momentos "nos ven como personas que matamos, no como los que criamos y regulamos".

Precisamente sobre educación se pronunció el profesor de Cocina y Gastronomía del instituto Gran Capitán, Juan Carlos Peláez, quien incidió en la necesidad de educar también en los niveles inferiores para que la sociedad se adapte a la caza.

Esta petición a las administraciones por una apuesta en educación cinegética se unió a la del gestor de fincas cinegéticas, Fermín Gallardo, el cual recordó que no puede estar mal visto algo como la caza. "Una personalidad viene aquí a cazar y tiene que hacerlo a escondidas", denunció Gallardo. El empresario llamó a la unidad de todos los organizadores de cacerías para que den cuenta de toda la oferta que existe en la provincia y la difundan con mayor determinación. Gallardo apuntó también a la colaboración de los medios de comunicación para así poder llegar mucho más lejos.

El vocal del Colegio de Veterinarios de Córdoba, Florencio Moreno, destacó el papel fundamental, sobre todo a nivel sanitario, de su profesión en el mundo cinegético. Moreno sacó el tema de las explotaciones ganaderas, al que sumaron, entre otros, José Luis Varona o Cristóbal Reina. En este punto, ambos expertos destacaron la necesidad de que las administraciones conserven el territorio y no lo dejen desértico, para que de esta forma no desaparezca la caza menor de especies como la perdiz, cada vez más en peligro.

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