Enresa prevé tener este mes el visto bueno para el inicio de la actividad en la celda 29

  • Pina insiste en que el nuevo almacén "garantiza que el tema de los residuos de muy baja quede resuelto durante 40 años"

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos espera contar este mismo mes con el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y del Ministerio de Industria para el inicio actividad en la llamada celda 29, la primera de las cuatro construidas en El Cabril para albergar los restos de muy baja actividad. El resto de irá construyendo conforme se vayan colmatando las anteriores.

El presidente de Enresa, José Alejandro Pina, recordó que, aunque El Cabril dispone ya desde el pasado abril de esta nueva instalación, su puesta en marcha requiere "la apreciación favorable" que habrá de emitir el Consejo. Este informe es preceptivo para que el Ministerio de Industria conceda la oportuna autorización de explotación de ese primer vaso de almacenamiento en la nueva instalación complementaria del Cabril.

A juicio de Pina, el visto bueno se producirá "a la largo de junio", confiando en que, de esa forma, "para final de mes ya disponga Enresa de licencia para poder operar en la celda 29". "Otra cuestión -precisó el presidente de empresa pública- es que, por interés de la compañía, se pueda estar un mes haciendo pruebas en la nueva instalación, pero insistió en que, en cualquier caso, desde finales de este mes de junio", Enresa espera tener los permisos precisos para comenzar las operaciones de almacenamiento en la celda 29 de esos residuos de muy baja actividad, procedentes de incidentes en acerías -como los sucedidos en Acerinox o Siderúrgica Sevillana en 1998 y 2001- o del desmantelamiento de centrales nucleares, entre otros.

Para el presidente de Enresa, ello no sólo es positivo para el proceso de gestión de los restos radiactivos en El Cabril, sino que también "es una buena noticia para los españoles, porque esto garantiza absolutamente que el tema de los residuos de baja y muy baja actividad queda resuelto para los próximos 40 años".

Esta nueva estructura, con capacidad para almacenar 33.000 metros cúbicos, es la primera de un total de cuatro, con capacidad para acoger un total de 130.000 metros cúbicos, que se construirán de forma gradual y que proporcionarán a El Cabril la capacidad suficiente para almacenar los residuos radiactivos de muy baja actividad que se generen en España. La solución que aporta Enresa a esos deshechos es tecnológicamente distinta a la de los residuos de baja y media actividad, ya que, debido a las características de estos materiales, las barreras de hormigón son innecesarias.

La nueva instalación de Sierra Albarrana incorpora, además de la propia celda de almacenamiento en sí, un edificio específico para la manipulación y acondicionamiento de este tipo de residuos. El diseño prevé una durabilidad y eficacia de las barreras de aislamiento de estos materiales superior a los 60 años, que es el tiempo que se requiere para que la radiactividad de estos residuos de muy baja actividad -aunque con mucho volumen- decaiga a niveles del fondo natural.

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