antonio colinas. poeta

"El poema ideal es aquel en el que el poeta siente y piensa a la vez"

  • El leonés despliega un enérgico ejercicio de creación poética en 'Canciones para una música silente', dividido en seis secciones en las que muestra todos sus tonos e inquietudes

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"No habría sido poeta sin Córdoba", dice Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946), que recuerda que en esta ciudad escribió su primer poema, a los 16 años. Ahora presenta Canciones para una música silente (Siruela), un libro en el que está todo Colinas: el poeta de la belleza, la armonía, el equilibrio. El poeta humanista que invoca el delirante proyecto de "escribir el poema sin palabras".

-El poema Un ramo en la tormenta se abre con un individuo errático que atraviesa un anochecer de tormenta con un ramo de rosas rojas. Una buena definición de lo que es el poeta...

-Es una sensación que está en otros poemas, ese personaje que va por los caminos como extraviado, busca pero no sabe qué busca... La vida es ese doble viaje físico e interior, y esa realidad está expresada en este poema tormentoso que tiene su desenlace donde todo acaba siempre, en un cementerio.

-¿Cuánto hay de música silente en el ser humano?

-Hay algo y debería haber más. Ese concepto de la armonía de ser está presente en mis aforismos. Esa sensación de equilibro, de música que también tiene un sentido órfico. Mi poesía valora mucho el sentido de la musicalidad, del ritmo en el texto. Y el hecho de que más allá de la palabra está el silencio.

-¿La aspiración máxima de su poesía es el silencio?

-Este libro es un viaje lleno de contrastes, con poemas muy extensos, herméticos, y está esa travesía hacia el silencio, hacia la depuración y la decantación de la palabra. El poema final define una poética. Los poetas vamos escribiendo en nuestra trayectoria poéticas de las que nos arrepentimos. Aquí hay un viaje muy acusado hacia esa palabra extremadamente depurada.

-¿Por qué los ruiseñores no son nunca noticia de portada?

-Ese poema [La noticia ausente] tiene algo de provocación... Y en este libro busco en la poesía un componente de revulsivo que nos revela algo que hay dentro de nosotros. A veces nos dicen que los poetas estamos fuera de la realidad, perdidos en nuestros lirismos... El ruiseñor contrasta aquí con lo que día a día nos presentan los medios de comunicación, la crisis económica, las guerras... El pájaro tiene una función simbólica, remite al canto y la música, está en la poesía sufí... Es un símbolo de contrapeso frente a esos elementos de la actualidad que nos acosan día a día.

-¿El equilibrio entre el pensamiento y el sentimiento define su poesía?

-El poema ideal es aquel en el que el poeta siente y piensa a la vez. En la adolescencia sentimos más, la poesía es más emocional, y con los años el poeta va pensando. Hay también un sustrato de conocimiento que se acentúa con los años y que es fundamental. Hay quien ha definido este libro como una summa poética en la que están todas mis voces y todos mis mundos, el Extremo Oriente y el Mediterráneo, mi origen leonés, la sangre, la tierra, los seres queridos... El poemario se abre en el Extremo Oriente y se cierra en el extremo Occidente.

-Es difícil encontrar en el panorama poético actual un libro de estas características, un poemario nuevo tan extenso y tan diverso en tonos...

-Sí, es extenso y para lectores que quieran sumergirse en él con calma, saltar de una sección a otra y detenerse en lo que más les guste. Es un libro que exige cierta atención y lo siento diferente entre los míos. Hay en él como una ventana que se abre hacia lo coloquial, es osado en alguna de sus partes... Y tiene la pretensión de revelar algo que conmueva al lector.

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