El ligero encanto de la burguesía

Comedia, Francia, 2010, 103 min. Dirección y guión: François Ozon. Fotografía: Yorick Le Saux. Música: Philippe Rombi. Intérpretes: Catherine Deneuve, Fabrice Luchini, Gérard Depardieu, Jérémie Renier, Judith Godrèche, Karin Viard, Sergi López. Arcángel.

A razón de película por año, François Ozon ha terminado por asentarse cómodamente en la industria del cine francés puliendo su perfil de enfant terrible en aras de una productividad frenética que alterna el gusto por la parodia o el pastiche posmodernos y las variantes del melodrama realista con doble lectura y temática incorrecta.

Potiche se sitúa en esa vertiente teatral de su filmografía que arranca con Gotas de aguasobre piedras calientes, a partir de una obra de Fassbinder, y continúa con 8 mujeres, que adaptaba, en clave musical y kitsch, la pieza de Robert Thomas, un filme a mayor gloria de un elenco femenino que reunía a varias estrellas de diferentes generaciones del cine galo, de Daniélle Darrieux a Ludivine Sagnier pasando por Catherine Deneuve.

Es precisamente ésta última la protagonista de esta adaptación de un vodevil de Barillet y Grédy, un enredo al que Ozon pone distancia irónica con un barniz de estética retro que rememora el look y el tono de las series de televisión sobre familias adineradas y poderosas. Y es que se trata aquí precisamente de dar una pincelada de subversión en un lienzo burgués con sus propias reglas del juego. Ambientada en 1977, Potiche nos habla de patronos, secretarias, huelgas, sindicalistas y políticos en una Francia provinciana, arquetípica y colorista (ecos de Demy) preparada para un giro feminista que, en el fondo, no deja de ser una variante del "cambiar algo para que todo siga como siempre".

La película despliega su discurso ideológico entre los pliegues, quiebros y ritmos de una farsa protagonizada por una esposa insumisa (Deneuve), un marido infiel (Luchini), un político idealista (Depardieu) y unos vástagos más o menos dispuestos a perpetuar la estirpe. Un divertimento ligero y frívolo al servicio de sus actores capaz de amenizar la tarde al cinéfilo con sus guiños a los modos de la tradición escénica y sus referencias a una realidad social cuyos hilos siguen manejando los mismos de siempre.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios