Un divertido recorrido por la historia

  • El Museo Arqueológico acoge la actividad La historia en movimiento, en la que un monitor y un mimo cuentan historias de países lejanos y de viajes a lugares remotos en la antigüedadl gran éxito Un grupo de niños acompañados de sus padres participaron ayer en una explicación didáctica y divertida de cinco piezas del Museo Arqueológico.

Desde las ánforas romana hasta el funcionamiento de un reloj de sol, los niños pueden descubrir los matices de la historia de las civilizaciones a través de una divertida iniciativa promovida por el Museo Arqueológico de Córdoba. Se trata de un peculiar recorrido por las diferentes salas del museo en las que un monitor -Fernando González Viñas- va explicando los entresijos de las culturas antiguas a través de varias piezas. Después de su introducción, un mimo recurre al arte de la interpretación para que los conocimientos se queden bien grabados en la memoria de los niños, mediante la escena de las diferentes situaciones que González ha explicado previamente.

El recorrido comienza en el Calcolítico, donde el monitor explica las formas de vida de esta época que fue intermedia entre la edad de piedra y la del cobre. Uno de los mayores descubrimientos en ese periodo de piedra es el vaso. Fernando explica que el primer recipiente que se inventó tuvo forma de campana -en el Arqueológico se pueden observar varios ejemplares-, y pronto fue exportado por toda Europa. Se puede decir, entonces, que "fue la primera moda que imperó en todo el mundo, como lo es ahora la coca-cola o el traje de chaqueta", cuenta. Los niños escuchan atentos las explicaciones, aunque no pueden evitar hacer preguntas e increpar sobre sus visiones acerca de la historia.

El siguiente paso en la explicación es otro de los símbolos del movimiento, la llegada de la rueda a la civilización mesopotámica. Con ella se idearon los primeros carruajes que servían para transportar a las personas, aunque sólo los más privilegiados podían acceder a tal preciado medio de transporte. Nada que ver con la cantidad de coches que cada día transita por las ciudades.

En este momento es cuando también se explican las esculturas que se exponen en la sala de animales. Toros bravos -que parecen cerdos, según los niños que participan en la actividad-, caballos o leones provocan la admiración de los pequeños. Sin embargo, Fernando matiza que los leones eran los depredadores más admirados por la población de la época, aunque en Mesopotamia no existían, eran muy admirados porque los comerciantes que llegaban a la zona le contaban cómo eran, cómo los cazaban e, incluso, traían algunos ejemplares muertos para que los vieran. Éste es uno de los momentos en el que aparece el mimo para mostrar las valías del animal, provocando las risas de los pequeños.

Las ánforas romanas que se utilizaban en la construcción de los barcos o el funcionamiento de un reloj de sol -uno de los inventos más contemporáneos- fueron otras de las piezas que ilustraron el paso del tiempo y de la historia de manera didáctica para ofrecer los conocimientos a los más pequeños y acercarlos al museo.

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