Rosa Montero refleja la "disparatada" sociedad actual en su nueva novela

  • La escritora construye "una fábula tragicómica de la modernidad" en 'Instrucciones para salvar el mundo'

Rosa Montero intenta buscar nuevos horizontes en cada libro y tras ese retrato apasionado de la Edad Media que hacía en Historia del Rey Transparente salta al siglo XXI para reflejar en su nueva novela, Instrucciones para salvar el mundo, la sociedad "caótica y disparatada en la que vivimos".

Esta novela, que Alfaguara publicará a principios de mayo y que, como todas las de Montero (Madrid, 1951), también se venderá en Hispanoamérica, "es una fábula tragicómica de la modernidad, una historia de supervivencia", afirma la autora.

Instrucciones para salvar el mundo supone un giro radical con respecto a su anterior novela, pero ese cambio de registro es algo habitual en Montero, partidaria de escribir "siempre desde las fronteras, desde donde ya no sabes hacerlo".

"Isaiah Berlin decía que los novelistas se pueden dividir entre los escritores erizos, que son aquellos que se enroscan sobre sí mismos y siempre escriben la misma obra, y los escritores zorros, que son los que van en perpetuo camino hacia no se sabe bien dónde. Y yo me considero una raposa completa, desde la cola al hocico", asegura esta novelista que ha merecido premios tan importantes como el Primavera de Novela por La hija del caníbal o el Grinzane Cavour por La loca de la casa.

Protagonizada por personajes desarraigados y noctámbulos en su mayoría, en la nueva novela de Montero "están todos esos ingredientes que hacen que la vida actual sea a veces tan cambiante, tan convulsa, tan amenazadora y vertiginosa".

En la obra comparecen desde "oscuros extrarradios, mafias, trata de blancas, mundos virtuales como Second Life, amas sadomasoquistas o asesinos en serie" hasta "los problemas de los inmigrantes, teorías científicas espectaculares, el terrorismo internacional, la amenaza del cambio climático o gamberros nocturnos", señala la novelista, que actualmente pasa una temporada en Estados Unidos dando clase de Escritura Creativa en la universidad de Virginia.

El "huevecillo" del que nació Instrucciones para salvar el mundo fue un viaje en taxi que la escritora hizo por Madrid "una noche, de madrugada, hace unos ocho años".

"El taxista, un hombre maduro y callado, de repente me contó que había estado alcoholizado durante un par de años porque su mujer se había muerto. Pero que había conseguido dejar el alcohol. Me impresionó la sencillez con la que el hombre hablaba de su dolor, la brevedad de lo que dijo, siendo tan enorme. Se me quedó grabado y con el tiempo creció hasta convertirse en esta novela", recuerda la autora.

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