Pasen al interior

Me ha gustado Alter y Walter, me ha gustado mucho Alter y Walter. Es como uno de esos tebeos alternativos que publica Fantagraphics y se llevan la tira de premios, pero mejor. La historia atrapa de principio a fin, es imaginativa y fascinante; el arte conjuga furia y contención, tiene una hermosura oblicua, está cargado de ritmo y posee un estilo personal e inconfundible; la hechura -desde el papel hasta la encuadernación- es estupenda, diseñada como está para amplificar la experiencia de la lectura y deleitar al que tiene el libro entre sus manos. ¿Se puede pedir más?

La cosa va del pobre Walter, un tipo normal y corriente, que un día hace bueno el lema surrealista de "Es peligroso asomarse al interior", y va el tío y se asoma. Y claro, como si de una película de David Lynch se tratase, el paisaje pintado por Pep Brocal comienza pareciéndose a un día cualquiera y termina como el infierno de El Bosco, o, mejor dicho, como el último episodio de El prisionero. Va de perlas la cita que ha colocado el dibujante al inicio de esta alucinante novela gráfica, nada menos que del mismísimo Alfred Kubin: "En mi interior se había instalado un tribunal que lo observaba todo y por fin supe que, en el fondo, no estaba sucediendo nada".

Esa nada de Alter y Walter está habitada por desiertos y encrucijadas con señales en blanco, moteles raros, cocineras con alas y cabeza de cuervo, hombres con torso de lagarto, bañeras que esconden fondos abisales -y al mismísimo Steve McQueen-, rostros sin rasgos, torres de Babel que se transforman en gigantes y caminos pavimentados de personas. Está también Alter, que es el otro Walter, o lo que habría de ser Walter si su personalidad no estuviese sometida por la "ineptitud de una personalidad errática", como le sucede a todo hijo de vecina. Y el enfrentamiento -se veía venir- es ineludible. El libro se titula Alter y Walter, pero bien podría haber sido Alter contra Walter, los dos porfiando para ver quién volverá a casa por la noche, junto al gato y la linda mujercita. Lo dicho, un tebeo cojonudo.

Pep Brocal. Entrecomics Comics. 108 páginas. 22 euros.

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