La Orquesta reivindica en su última cita un espacio digno para la música

  • Los músicos despiden la temporada repartiendo en la calle unas hojas en las que exponen su malestar por la inexistencia, 16 años después de su fundación, de un auditorio para la ciudad

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El último concierto de la temporada 2007/2008 de la Orquesta de Córdoba (hoy será repetido en su abono B) sirvió ayer a los músicos de la formación para mostrar su malestar por las condiciones indignas en las que siguen trabajando 16 años después de su fundación, en 1992. Para ello, repartieron al público en plena calle y antes del concierto unas hojas reivindicativas para hacer saber a su público la incomodidad en la que siguen trabajando después de todo este tiempo. "Termina nuestra décimo sexta temporada y seguimos esperando... Córdoba sigue esperando este espacio que la equipare a otras tantas ciudades que disfrutan ya de auditorios modélicos", exponen en su escrito.

Son los propios músicos los que se preguntan "¿Qué representamos para Córdoba? ¿Por qué esa desidia con la Orquesta?", sin que por el momento ninguna autoridad haya respondido con hechos fehacientes, "sólo promesas". Y esto se produce en la temporada en la que más público ha asistido a los conciertos de la Orquesta, que por primera vez en su historia ha desdoblado algunos de sus recitales en un Abono A y Abono B para dar respuesta a la gran demanda existente en la ciudad.

Los asistentes al concierto, que fue dirigido por el maestro Manuel Hernández Silva, leyeron con atención el texto y, aunque no había mucho tiempo para hablar antes del recital, sí surgieron algunos comentarios. El más generalizado fue dar la razón a las reivindicaciones de la Orquesta, "no sólo por ellos sino también por nosotros", dijo una seguidora.

La Orquesta -un consorcio entre la Junta y el Ayuntamiento- paga un alquiler al Gran Teatro para poder ensayar en sus dependencias (una buhardilla sin ventilación natural y sin aire acondicionado). Tampoco hay taquillas para los músicos ni lugares seguros en los que depositar los instrumentos, en cuyos transportes sufren de manera innecesaria.

Pero el tema de los ensayos no es el único problema para los alrededor de 50 instrumentistas. Éstos insisten en que la colocación este verano de la nueva concha acústica -que financian a medias la Orquesta y el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE)- será un remendón para un gran descosido. El Gran Teatro no reúne las condiciones acústicas necesarias para una temporada musical digna, algo que sí ocurre -según creen- en localidades de la provincia como Cabra o Baena.

La intención de los músicos no es crear confusión, sino hacer partícipes a los aficionados del inexplicable estancamiento que sufren. "Acudimos atónitos a la inauguración de magníficos auditorios por toda Andalucía, pero nosotros seguimos igual. Subsistimos estoicamente", manifiestan.

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