Noche de rock sucio y carnaval soul

  • Los grupos The Racounters, liderado por Jack White, y Gnarls Barkley dejaron un buen sabor de boca a los asistentes al encuentro musical del pasado sábado

La penúltima noche de conciertos del Festival Internacional de Benicassim, el pasado sábado, dejó un mejor sabor de boca del que se presuponía gracias a la apabullante demostración de Jack White al frente de The Racounters, con el mejor rock sucio americano posible, y el carnaval soul y funky de Gnarls Barkley.

Una jornada más, la marca FIB Heineken ganó la batalla a lo que antiguamente se esperaba de un festival: según la organización, más de 35.000 personas volvieron a abarrotar el recinto de conciertos y demostraron que no importa ya el nivel del cartel, que era más bien discreto, sino la fiesta junto a la playa y las múltiples posibilidades de diversión, con música o sin ella, en este particular mundo de fantasía musical.

La primera gran satisfacción de la noche llegó con la banda del líder de The White Stripes -uno de los grupos clave del nuevo rock americano, aún inédito en el FIB-. The Racounters ofreció un concierto de más de una hora de puras raíces americanas, permitiendo a los fibers creerse que estaban viendo a Neil Young.

Jack White intenta pasar desapercibido, integrado como un miembro más de la banda, pero el talento musical en tales proporciones es difícil de ocultar, y sus riffs de guitarra, su voz y su magnetismo desbordaron hasta acaparar toda la atención, convirtiendo el virtuosismo en un ejercicio colectivo de rock.

Inesperado y desbordante fue este concierto, inquietante por su propuesta instrumental, que ya guarda un espacio propio en el imaginario más tradicional y salvaje del FIB.

Y del Oeste, de las raíces del rock americano, los fibers de la inesperada fiesta del sábado por la noche pasaron al particular carnaval del dúo estadounidense Gnarls Barkley, una de las sensaciones de la pasada temporada gracias a su cuidada producción de pop psicodélico, funky de alta calidad y, sobre todo, una gran imaginería visual.

Sonaron temas de sus dos discos, el deslumbrante St. Elwhere de 2006 y el nuevo The odd couple, con una gran ejecución orquestal y una puesta en escena de gran efectividad que ganó enteros cuando más de 35.000 personas vibraron al unísono con su gran éxito mundial, Crazy. Por su particular batidora musical pasaron también temas y acordes de grupos como Violent Femmes y Radiohead, que hicieron las delicias de un público poco acostumbrado al black power de una pareja que no duda en disfrazarse sobre el escenario para mejorar su producto.

Además, la jornada dejó el debut -uno más este año, algo novedoso en un FIB acostumbrado en las últimas ediciones a repetir nombres ya clásicos del festival- de Tricky, abanderado del trip-hop en los 90 y que ahora intenta liberarse de esa etiqueta con sonidos más duros.

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