Neville publica la secuela de 'El Ocho' 20 años después

  • La autora concluye en 'El Fuego' su famosa partida de ajedrez

El Fuego mueve ficha con la reaparición de la Reina negra y reanuda, veinte años después, la partida de ajedrez iniciada por Katherine Neville en El Ocho, su laureada novela y éxito de ventas en todo el mundo. Neville escenificó en España la presentación de la secuela de El Ocho en España con una partida de ajedrez en la que se enfrentó a David Lariño, campeón de España de este juego, al que -afirmó con ironía- ganó porque inició la partida con la defensa india del Rey, lo cual le dio ventaja al conocer de antemano esa jugada.

La escritora estadounidense recuerda que mientras que El Ocho comenzaba con la defensa india del Rey, El Fuego se inicia con la defensa india de la Reina negra, y su protagonista, Alexandra Solarin, gana la partida gracias a un inesperado y sorprendente movimiento final, táctica habitual en este juego milenario con característica de ciencia y deporte.

Neville, que se define como "pésima jugadora" de ajedrez, un juego que aprendió ya de mayor y cuyo principal objetivo, según el libro, es obtener el poder, aprendió la jugada con la que se inicia El Fuego de Susan Polgar, campeona de ajedrez femenino del mundo.

La continuación de El Ocho se le ha resistido a su autora durante dieciséis años, ya que aunque la quiso iniciar en 1992 cada vez que trataba de empezar a escribir "algo interrumpía la historia", hasta que comprendió, durante los atentados del 11-S en EEUU, que "no estaba escribiendo el libro que quería", por lo que decidió guardarlo durante un año en un cajón.

Catherine Neville está absolutamente convencida de que sus libros encuentran el modo de decidir "cuándo quieren ser escritos" y la "pobre" autora -añade- lo único que tiene que hacer es seguir sus deseos. Esta máxima que rige toda su trayectoria como escritora, en su opinión, se cumple también en El Fuego, en el que aparecen las piezas del legendario, mítico y mágico ajedrez de Carlomagno enterradas en un lugar secreto por los padres de la protagonista y para cuyo descubrimiento deberá viajar desde Colorado hasta las lejanas tierras de Rusia y al mismo corazón de Washington.

Aunque la técnica literaria seguida en El Fuego es la misma que la de su antecesor, la de los relatos persas, según su autora en el libro actual el ritmo es mucho mayor que en el primero. "Si tuviera que compararlos en términos ajedrecísticos diría que El Ocho fue una partida de ajedrez compleja y difícil como las disputadas por Kárpov y Kasparov, mientras que El Fuego se parece mucho más a un juego rápido".

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