El Museo Thyssen expone los tesoros artísticos de Budapest

  • La muestra incluye obras de Rafael, Velázquez, Van Dyck, Tiépolo y Cézanne, entre otros

'La Virgen con el niño repartiendo pan a los sacerdotes', de Bartolomé Esteban Murillo. 'La Virgen con el niño repartiendo pan a los sacerdotes', de Bartolomé Esteban Murillo.

'La Virgen con el niño repartiendo pan a los sacerdotes', de Bartolomé Esteban Murillo. / efe

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El Paseo del Prado de Madrid, sede del Museo Thyssen, se "disfraza" desde hoy de Budapest con la gran exposición Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las vanguardias, que reúne por primera vez en España 90 obras de Durero, Da Vinci, Rubens o Manet, entre otros muchos artistas. Esta selección de obras pertenece a las colecciones del Museo de Bellas Artes de Budapest, que está en estos momentos cerrado por obras, motivo por el cual ha podido viajar a España, y la Galería Nacional de Hungría, que también se cerrará por reformas.

La muestra recorre desde el Renacimiento hasta las vanguardias con pinturas, dibujos y esculturas de las escuelas italiana, alemana, flamenca o española, con nombres como Rafael, Velázquez, Van Dyck, Tiépolo, Cézanne y Pissarro e interesantes ejemplos de artistas húngaros.

"La colección y yo nos sentimos un poquito abandonados", señala la baronesa

Comisariada por Guillermo Solana y Mar Borobia, jefa del Área de Pintura Antigua del museo, el recorrido por la muestra se articula en torno al Renacimiento en el norte, que muestra la pintura alemana del siglo XVI a partir de artistas como Alberto Durero, Lucas Cranach el Viejo y Hans Baldung Grien, y el Renacimiento en el sur, que cuenta con pintores como Leonardo da Vinci, Lotto, Rafael y Bronzino.

El Barroco en Flandes y Holanda, con piezas de Rubens y van Dyck; el Barroco en Italia y en España, que exhibe lienzos de Annibale Carracci, Alonso Cano y Velázquez; el siglo XVIII en Europa, de la mano de Sebastiano Ricci y Giambattista Tiepolo, o piezas de maestros centroeuropeos poco conocidos en España son los protagonistas de otras de las secciones.

Se completa con "un excepcional" conjunto de esculturas de Franz Xaver Messerschmidt; una sala monográfica dedicada a la nueva imagen de la mujer, con obras que van de Manet a Kokoschka, y, por último, la modernidad, de Pissarro al rumano Sándor Bortnyik, que presenta el arte internacional desde el siglo XIX hasta la I Guerra Mundial.

El Museo de Bellas Artes de Budapest tiene en la actualidad fondos con más de 100.000 piezas, resultado de la suma de varias colecciones antiguas, principalmente la de los duques Esterházy, adquirida por el Estado húngaro en 1870, a la que se unieron poco después otras como las del abogado Miklós Jankovich o la del arzobispo János László Pyrker.

Además de la colección de pinturas de maestros antiguos, que es la más significativa, el museo alberga importantísimos ejemplos de obras sobre papel, esculturas, antigüedades griegas, romanas y egipcias y piezas modernas.

Esta exposición es la primera de las celebraciones con las que el Museo Thyssen conmemora sus 25 años de historia y será inaugurada hoy por los Reyes de España y por el presidente húngaro, Janos Áder. Estará abierta hasta el 28 de mayo.

A la presentación de la misma acudió ayer la baronesa Thyssen, quien se llevó todo el protagonismo al leer un comunicado, que fue entregado a los medios de comunicación, y por sus declaraciones sobre la permanencia de su colección en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que ahora está en plena negociación con el Gobierno.

"No tengo liquidez, podría vender un cuadro", aseguró Thyssen acerca de las negociaciones sobre la permanencia de su colección privada, que valora en "más de 1.000 millones", en el Thyssen-Bornemisza.

La viuda del barón Thyssen insistió en varias ocasiones en la necesidad de llegar "a un buen acuerdo" con el Estado para actualizar una cesión que se renovó hace 15 días por un plazo de tres meses.

"La colección y yo nos sentimos un poquito abandonados", subrayó Carmen Thyssen, que recordó que, cuando vendió en Londres La esclusa, de John Constable, en 2012 y por 28 millones de euros, ofreció la obra "a diferentes patronatos" de museos españoles por si querían adquirirlo, "aunque fuera a plazos".

No quiso ir más allá sobre la posible venta de un cuadro, ni de cuál podría ser en caso de que fuera así. Quiere, recalcó en varias ocasiones, que su colección siga en España, pero exige movilidad para sus cuadros: que puedan exhibirse en otros museos en préstamo.

A la presentación de la muestra asistió el director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, quien recordó los lazos del Museo de Madrid con Hungría y esta colección por los orígenes del barón Thyssen, al igual que lo destacó el director del Museo de Bellas Artes de Budapest, László Ban, quien tildó también de "excelente" la colección.

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