El escultor Marco Augusto Dueñas exhibirá una obra en el Vaticano

  • El artista cordobés ganó un concurso promovido por el Papa para homenajear a Santa Rafaela María de Porras

Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Bernini son algunos de los grandes artistas que ha dado la Historia del Arte y cuya huella es visible en la Basílica de San Pedro del Vaticano, sede del cristianismo y paradigma escultórico, pictórico y arquitectónico. A finales de 2009 el nombre del cordobés Marco Augusto Dueñas figurará entre los de estos maestros del arte por resultar ganador del concurso que en 2005 promovió el Papa Benedicto XVI con el objetivo de homenajear a Santa Rafaela María de Porras, fundadora de la obra de las Esclavas del Sagrado Corazón. Algo "más que un sueño" para este artista.

Al conocer las bases del concurso, el escultor cordobés se informó de la vida de la santa y de lo que las religiosas de la congregación querían que expresara la obra. "No he querido representar una imagen simple y llanamente estética de la santa, que es normalmente lo que se hace, por eso se encuentra con una niña". El resultado final fue un proyecto de una escultura que "expresa la evangelización cristiana de la santa en nuestros tiempos", explicó Dueñas en la presentación de su proyecto y del proceso de realización de la obra. La pieza, realizada en mármol y de unos seis metros de altura, representa a Santa Rafaela María de Porras como un alma a cuyos pies se sitúa una niña "representada como una figura hiperrealista". "Hay una teología detrás de este trabajo", añadió el artista, que explicó algunos de los elementos simbólicos de la escultura. El proyecto innovó tanto al poner una figura de hoy dentro de este ámbito clásico del Vaticano "y en una hornacina diseñada por el mismísimo Miguel Ángel", expuso Dueñas. Según el escultor, esa característica actual de la obra fue fundamental para que resultara ganador del concurso.

El bloque de mármol del que saldrá la pieza pesa 82.000 kilogramos y cuando esté acabada quedará en unos 60.000. El artista tendrá que trasladarse a Italia para realizar el trabajo porque "se trabaja en pie de cantera por los problemas técnicos que conlleva el transporte de la pieza". La realización se acabará a finales de 2009 y será bendecida por el Papa cuando se coloque en la Basílica de San Pedro, "justo a la entrada de la cúpula". "Es de las pocas que se ven desde la mismísima plaza de San Pedro, desde el Obelisco hay un punto desde el que se ve esta hornacina".

El trabajo sigue varias etapas. Una vez visto y aprobado por el Papa ha seguido un proceso. Lo primero fue la ampliación de la escultura en barro a la mitad del tamaño de la final y de ahí se pasa al mármol, ampliándolo con métodos de geometría. "Las dimensiones sobrepasan cualquier cosa, es mucho más grande que el David de Miguel Ángel, que mide 5,18 metros", explicó. Ahora mismo "estamos en proceso de desgaste del bloque". Tras su colocación en el Vaticano, una réplica de la escultura se situará en la iglesia de Santa Rafaela María de Porras, situada en Noreña.

Dueñas reconoció que "no hay palabras" para expresar la felicidad y el orgullo que siente. "Es algo que no te crees poder hacer y ahora mismo, aparte de un sueño, es una responsabilidad porque está en proceso de trabajo y te encuentras con mil miedos", propiciados sobre todo por la ubicación que tendrá y "porque la hornacina está diseñada por Miguel Ángel". "Históricamente, creo que es algo bastante importante, a ver si soy capaz de realizarlo a la altura de las expectativas", finalizó.

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