Inmigrantes, ¿integración o exclusión?

  • Estudiosos del tema de los flujos migratorios insistieron ayer en una sesión de trabajo sobre la necesidad de que tanto la sociedad como las administraciones reconozcan 'de facto' el hecho de la diferenciación

La jornada matutina de la II Conferencia Europea sobre Ciudad y Cultura giró ayer en torno al tema de la inmigración, cuya actual situación y punto de vista manifestaron tres ponentes invitados: Ángela Moreno, representante del colectivo Al-Jaima; Mohammed Dahiri, profesor de Árabe de la UCO, y Salman Sayyid, director del Centro de Estudios sobre Etnia y Racismo de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

En su alocución, Moreno denunció que el espacio público "es monocultural y excluyente" fruto de una hegemonía social, cultural y económica de los poderes fácticos, que alimentan una homogeneización de manera consciente "puesto que manifiestan su incapacidad para abordar el reto". "No existe una posición resolutiva de la administración pública para positivar la negociación de las pluralidades", agregó. La representante de este colectivo formado en Sevilla en 1998 con el objetivo de crear espacios de reflexión sobre los procesos migratorios lamentó que sean las administraciones las primeras que no están interesadas en reclamar la igualdad de oportunidades.

"Se habla de integración pero no nos preocupa el proceso de institucionalización de esa pluralidad", argumentó durante la sesión de trabajo titulada Antagonismo y conflicto: diversidad y pertenencia.

La ponente insistió en que éste no es sólo un problema institucional sino social, ya que es la sociedad la que también se desentiende de crear "un espacio de pacto para negociar una ciudadanía plural. Se somete a un proceso de domesticación a los no europeos. Nunca conseguirán ser considerados iguales, siempre serán inmigrantes", concluyó.

La intervención de Ángela Moreno fue sucedida por la de Salman Sayyid, experto investigador en políticas de movilización del mundo musulmán, que centró su discurso en el proceso de creación de naciones. Dentro de este tema hizo una reflexión acerca de las minorías étnicas y los focos de violencia que han tenido lugar en algunos países europeos en los últimos años por "la imposición de los grupos mayoritarios, que acaba con la exclusión de los minoritarios". Sayyid recalcó que "las minorías étnicas no son lo que sobra en la formación de naciones, cuyas fronteras deberían ser sometidas a debate".

Por su parte, Mohammed Dahiri, que prefirió usar el concepto de que los inmigrantes se "instalan" en un país y no de que éste "los acoge", realizó una profusa enumeración de datos acerca de los flujos migratorios, sus principales destinos y las necesidades de los moradores en el nuevo lugar de residencia, donde "muchas veces son cuestionados de forma obsesiva. Se les sigue mirando con gafas colonialistas". Aseguró que la inmigración imprime "un nuevo ritmo de vida a las ciudades a la vez que configuran un nuevo mapa religioso" y reflexionó sobre los motivos que llevan a la población a emigrar, que no sólo son económicos, ya que "muchos vienen en busca de dignidad y del modelo con el que se identifican, el europeo".

Las ponencias fueron replicadas con un amplio debate en el que los asistentes manifestaron sus diversos puntos de vista. Uno de ellos fue abogar por la necesidad de que se cumplan las leyes, que en teoría sí recogen la igualdad de todos los ciudadanos y su derecho a la pluralidad.

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