Francisco Galván refleja en una novela el atroz mundo de la droga

  • El escritor retrata una sociedad marcada por la desolación y la tristeza en 'Sangre de caballo'

A partir del diario de un yonqui del que se incautó la policía en una chabola, el escritor y periodista Francisco Galván ha fabricado en su última novela un espejo del atroz mundo de la droga que refleja el perfil más humano de los toxicómanos. Sangre de caballo (Algaida) se desarrolla en "el patio trasero de nuestra casa", un lugar que nadie quiere ver pero al que acuden a diario miles de personas en ciudades como Madrid en busca de droga, explica el novelista.

La novela está protagonizada por Andrés Amador García, el Legi de Parla, un ex legionario toxicómano aficionado al cante de Camarón, que sobrevive en el poblado madrileño de las Barranquillas junto a su novia -Remedios, una prostituta drogadicta-, esclavizados por los traficantes a cambio de las dosis de droga que necesitan.

El Legi de Parla está inspirado en un personaje real, otro "machaca" conocido por el mismo alias, del que la policía encontró hace unos años un diario "muy rudimentario" en el que había escrito algunas reflexiones.

El insólito hallazgo dio origen a esta novela, en la que su autor quiere poner de manifiesto que "en un inframundo tan sórdido e inhumano como el de la droga puede haber también sentimientos nobles".

Esos sentimientos asoman en las páginas del diario del Legi que Galván recrea en la novela y que intercala con los capítulos de una trama que reconstruye en sus detalles más escabrosos un mundo cruel y violento habitado por traficantes y toxicómanos, con un estilo próximo a la crónica periodística.

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