La Feria del Libro baja de nuevo en ventas y el sector reclama más apoyo

  • El descenso se cifra alrededor del 5%, similar al del pasado año, si bien la sensación es más negativa, según Aplico, que postula un regreso a la segunda quincena de abril

Público asistente a la última jornada de la feria. Público asistente a la última jornada de la feria.

Público asistente a la última jornada de la feria. / fotos: josé martínez

Decepción en la hora del balance. La Feria del Libro experimenta por segundo año consecutivo un descenso en ventas de alrededor de un 5%. No obstante, si las sensaciones en 2016 eran positivas y habían estimulado entre los libreros cierta esperanza de remontada, la edición recién terminada (que ha durado un día más) no deja buenas vibraciones. Así lo señaló ayer Hermenegilda Moreno, presidenta de la Asociación de Papelerías y Librerías de Córdoba (Aplico), que considera que de inmediato hay que ponerse a trabajar para mejorar los índices en 2018 y pide una mayor implicación de las instituciones.

"Este año no ha sido positivo", indicó Moreno pocas horas después del cierre de las casetas, "las ventas han estado flojitas, es cierto que ha habido público pero se trata más bien de un público que se ha encontrado la feria o que está pendiente de este tipo de cosas: no ha habido buena difusión, se empezó muy tarde a trasladar la información a los medios... Media Córdoba no se ha enterado de que había Feria del Libro, en un año en el que al cambiar de fecha deberíamos haber hecho justo lo contrario". "Los libreros, viendo la situación, hemos hecho un esfuerzo con nuestros medios, redes sociales..., pero no ha sido suficiente", añadió.

"Hay una sensación rara, incluso como de que no hubiéramos tenido Feria del Libro", observó la responsable, que no oculta "el descontento" de los libreros. Aunque algunos de ellos no han facilitado datos de ventas, a partir de los primeros sondeos Moreno sitúa el descenso general "en torno a un 4-5%", si bien algunas casetas presentan registros similares a los de 2016, un año en el que hubo una bajada del 5% respecto a 2015. "Algunos compañeros dicen que este año la feria les ha costado el dinero. Las ventas no han llegado al nivel que esperábamos si tenemos en cuenta el esfuerzo que hacemos para estar aquí".

Entre los libreros cordobeses "casi todos coinciden en que nos beneficia más la proximidad del Día del Libro", 23 de abril, "porque la gente está habituada a eso: la gran mayoría opta por esas fechas". "Este año no ha habido ambiente -lamenta la responsable-, esa alegría de fiesta que ha habido otros años. Y no es solo por la lejanía respecto al Día del Libro sino porque la gente no se ha enterado". El hecho de adelantar la feria "ha venido marcado por la Semana Santa, que nos condiciona, porque no podemos estar en la calle ni el Domingo de Ramos ni el de Resurrección. Nos quedaban esta semana y la última de abril, pero entendimos que en esa semana, tan pegada a mayo, la feria iba a ser un fracaso". A los libreros les hubiera gustado celebrarla del 1 al 9 de abril, pero este día es Domingo de Ramos.

La "reflexión" sobre la Feria del Libro, advierte la presidenta de Aplico, "está hecha desde hace tiempo, y los libreros tenemos claro que quienes tienen más fuerza y dinero que nosotros, el Ayuntamiento, la Junta, la Diputación, deberían implicarse. Es verdad que el Ayuntamiento hace un esfuerzo enorme, porque soporta el grueso de la feria. Cajasur nos ha bajado este año la subvención que nos daba y eso significa que el Ayuntamiento tiene que ir asumiendo más gasto", pero "es que estamos hablando de una de las fiestas culturales más antiguas de la ciudad: habría que ponerse a trabajar, entre todos, desde la semana que viene". "Los libreros hacemos el esfuerzo que podemos hacer, que es pagar las cuotas -explica-. Esta no es una feria boyante en la que podamos poner unas cuotas altas como en otras ciudades porque aquí no se vende. Es triste pero es así. No podemos poner más dinero del que ya ponemos. ¿Por qué no vienen libreros de fuera? Los que han venido de Sevilla o Madrid no vuelven porque no se vende. La feria les gusta, es pequeñita, agradable..., pero económicamente no resulta".

"Los autores funcionan, y además a nosotros nos gusta cuidar el nivel literario, y las actividades infantiles hay que reforzarlas: este año hemos tenido menos y la gente las ha reclamado", apuntó Moreno, que cree que, "en esta línea, hay que ir perfeccionando lo que tenemos, pero necesitamos el apoyo de todos, porque si no esto está complicado".

La Feria del Libro tuvo ayer como últimos protagonistas a Alejandro Cintado, que firmó ejemplares de Confesiones a la luna (ExLibric), y Alejandro Palomas, que mantuvo un encuentro con lectores en torno a su novela Un hijo (La Galera).

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