Connelly cree que la distancia entre pobres y ricos aumentará en EEUU

  • El escritor, que publica 'La habitación en llamas', ha creado una ayudante para su detective Harry Bosch

Michael Connelly, en Barcelona. Michael Connelly, en Barcelona.

Michael Connelly, en Barcelona. / efe

El escritor norteamericano Michael Connelly, autor de la serie de novela negra protagonizada por Harry Bosch, afirmó en Barcelona que el popular investigador "continuará como detective voluntario una vez se jubile". Connelly, que acaba de publicar en España La habitación en llamas (AdN), ha hecho un alto en sus vacaciones familiares para atender a varios medios de comunicación, una estancia que no desaprovecha para escribir. Preguntado por las posibilidades literarias que le ofrece el presidente norteamericano Donald Trump, con tantas tramas a su alrededor, Connelly responde que no se plantearía escribir un libro sobre Trump como personaje, pero advierte: "Sí estaré atento a la implementación de sus políticas, porque, cuando se pongan en marcha, las diferencias entre pobres y ricos se acentuarán aún más y eso implicará un aumento de los delitos, y ahí estaré yo para observar la cadena de eventos que conducen a un crimen".

En La habitación en llamas, Bosch debe investigar el caso de la muerte de un hombre a consecuencia de las complicaciones derivadas de un balazo recibido diez años antes, y para desentrañar un caso que tiene implicaciones políticas cuenta con la ayuda de su nueva compañera en el Departamento de Policía de Los Ángeles, la detective Lucy Soto, que no tiene ninguna experiencia en homicidios.

Son ya 25 años de Bosch y la efeméride coincide con el aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona. "He tenido una suerte enorme -apuntó sobre su trayectoria-, me siento abrumado, algo que no habría podido imaginar, y eso se debe a dos factores: uno interno, mi curiosidad de seguir contando cosas de este personaje, y me quedan todavía muchas mas; y otra externa, que los lectores hayan mantenido su interés".

Desde 1992, añadió, Los Ángeles ha evolucionado muchísimo, "y aún más desde la época en que la que escribía Raymond Chandler", el verdadero "culpable" de que Connelly, un periodista de sucesos, acabara dedicándose a la escritura literaria. "Me habría gustado ser policía de homicidios, pero para eso debes ser previamente policía uniformado, y eso no va conmigo", confesó.

Las historias que Connelly escribe están "muy alejadas del glamur de Hollywood", y eso demuestra "la diversidad de la ciudad". Sin embargo, se pueden encontrar algunas similitudes: "En Los Ángeles hay mucha gente de fuera y mucha gente que persigue sus sueños y no todos lo consiguen, y ahí es donde encuentro juego para montar historias, pero como periodista quiero que mis libros sean precisos y exactos".

Aunque obviamente "ficcionalice" las historias que le cuentan en muchas ocasiones sus amigos policías o detectives, sus novelas, admite, tienden ahora a un mayor realismo. En La habitación en llamas, Connelly recurre a lo que llama "una estructura narrativa de doble hélice", pues la trama del fallecido por la bala de diez años atrás se intercala con otra investigación paralela, la del incendio en un edificio en el que murieron muchas personas, entre ellas algunos niños, un caso que sucedió 20 años atrás y que quedó sin resolver.

"Quería acercarme a la realidad que viven los investigadores en el día a día, en el que trabajan varias historias a la vez", señaló el autor, quien, después de 30 libros escritos, busca divertirse complicando tramas y personajes.

Justifica Connelly la introducción en escena de Lucy Soto porque "Harry Bosch está envejeciendo y no sé cuánto tiempo más puede durar, y surgió la idea de que tuviera que pasar el testigo a un policía más novato".

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