Crítica de Cine

Charlize contra el Telón de Acero

Charlize Theron, en plena acción. Charlize Theron, en plena acción.

Charlize Theron, en plena acción.

Diseñada a su justa y esplendorosa medida a partir de la novela gráfica de Antony Johnston, Atómica parece aterrizar con perspectivas de futuro para reformular el cine de espías bajo la estética saturada y veloz del nuevo cine de acción sexy con juke-box de lujo incorporado.

La hermosa actriz sudafricana produce y protagoniza (hasta la extenuación) este enredo de espías y agentes dobles y triples ambientado en los estertores del muro de Berlín e impulsado por una investigación destinada a desentrañar a traidores dentro del MI6 británico.

A pesar de cierto embrollo y espesor argumental, todo funciona bien engrasado bajo la recreación de la estética retro de los ochenta y acompasado por uno de esos estilos de realización, interiorismo, banda sonora y montaje que se reservan su virtuosismo para las escenas de persecución y cuerpo a cuerpo, donde la Theron parece haberse volcado en la coreografía extenuante del golpe y el dolor a prueba de puertas, huesos rotos y camillas de urgencias.

La película que dirige David Leitch (John Wick) se permite también algunos guiños cinéfilos (Stalker, de Tarkovski, nada menos) entre la mascletá coreográfica y el continuo cambio de escenarios, un par de tórridas escenas de sexo (lésbico, por supuesto) y algunos apuntes históricos sobre el fin de una era y una guerra que tuvo más de sucia que de fría. Suponemos que, con la llegada de los noventa y por fin en el bando adecuado, Atómica nos deparará nuevas aventuras de empoderamiento femenino desde la seducción y la fuerza.

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