'Canta Jerez', 40º aniversario de una iniciativa emblemática

  • Hace cuatro décadas el sello Hispavox editó uno de los discos más celebrados de la reciente historia del flamenco, en el que participaron relevantes artistas

Entre la ingente producción discográfica de flamenco, desde las primeras grabaciones realizadas a finales del siglo XIX hasta el día de hoy, existen discos que mantienen el mismo interés y trascendencia que cuando fueron editados, discos intemporales que han sido y son referencia obligada para conceptualizar estéticas, definir y fijar estilos. Se cumplen 40 años de la edición de Canta Jerez, una grabación con sello Hispavox -varias veces reeditada- que supo reunir en 1967 a parte de lo más granado del cante jerezano, estructurando su contenido con unos cantes que han servido de modelo a varias generaciones. Los artífices de esta obra clave en la fonografía flamenca fueron Terremoto de Jerez, Tío Gregorio El Borrico, Manuel Soto El Sordera, Diamante Negro, Romerito de Jerez y Sernita de Jerez, acompañados a la guitarra por Paco Cepero y Paco de Antequera.

Si se ha solido definir al cante propio de Jerez como impulsivo, desgarrado y propio para voces destrenzadas, con esta grabación se logra desmontar buena parte de estereotipos exagerados, asumidos en demasía por algunos artistas de la tierra. Escuchando a los cantaores que hacen posible Canta Jerez se aprecia equilibrio entre la tensión anímica que se puede alcanzar en un cante y el formalismo melódico implícito, sin que la arista de la voz deje de ser cortante, pero sin llegar a desdentarse. Por ejemplo resulta interesante dejarse llevar por el envite seguiriyero de Terremoto, que mantiene alta la temperatura anímica y la compostura estilística; o recrearse con las cabales del Sernita, toda una proclama de buen gusto, a lo que hay que añadir su importancia documental. De esta guisa se van desgranando estilos que reflejan un espíritu flamenco idílico por naturalidad e intensidad, una manera de exponer y sentir el cante absolutamente ejemplar.

Al disfrute de la escucha hay que sumar el valor de la composición y estructura melódica de los cantes, que este disco subrayó, ayudando a concretarlos para otros cantaores; estilos como la bulería por soleá, martinetes, soleares y bulerías, incluso los fandangos del Gloria, comenzaron a proyectarse de manera genérica a partir del modelo dado en esta grabación. Un disco con carácter antológico bien planteado, realizado con todos sus protagonistas compartiendo el estudio de grabación, de ahí el buen ambiente que se transmite, jaleándose unos a otros en positiva armonía que sin duda contribuyó al éxito de la obra. Han pasado nada menos que 40 años y se mantienen el vigor y el atractivo artístico de una obra realizada partiendo de la coherencia y sintetizando en contenido el mensaje del título. Como colofón de la misma, una fiesta por bulerías de cinco minutos en la que participan todos y que difícilmente puede ser mejorada por la frescura innata que emana y la calidad de los protagonistas.

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