La vieja guardia de Japón arrasa en las urnas y reconquista el poder tres años después

Las elecciones de ayer devolvieron el poder a la vieja guardia política de Japón, el conservador Partido Liberal Demócrata (PLD), que arrasó en las urnas con mayoría absoluta tras un paréntesis de poco más de tres años de legislatura del Partido Democrático.

El ex primer ministro Shinzo Abe, que ya gobernó entre 2006 y 2007, será el nuevo jefe de Gobierno de Japón en sustitución del actual, Yoshihiko Noda, cuyo Partido Democrático (PD) sufrió un duro revés en las urnas al obtener poco más de medio centenar de escaños, frente a los 308 que logró en las elecciones de 2009.

El PLD es el gran dinosaurio de la política de Japón, un país que gobernó durante más de medio siglo hasta que los comicios de hace tres años lo expulsaron del poder en lo que prometía ser un acontecimiento histórico, que sin embargo apenas ha durado 40 meses.

Más que una resurrección, su victoria es para muchos un reflejo del "más vale lo malo conocido", como admitía el propio Abe poco después de conocer el resultado. El partido de este descendiente de una dinastía política, junto a su tradicional socio Nuevo Komeito, controlara previsiblemente una "supermayoría" de más de dos tercios del hemiciclo, algo que le permitiría, por ejemplo, aprobar cambios en la Constitución sin el apoyo de otros partidos. Y es que entre los planes del PLD está el potenciar el rol de las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército), lo que requiere enmendar el Artículo 9 de la Constitución pacifista de Japón.

Esta medida persigue garantizar la integridad del territorio nipón, tal como ha dicho Abe, en un momento en que se ha recrudecido la disputa soberanista con China por las islas Senkaku/Diaoyu. Además, el bloque conservador es partidario de reforzar su alianza con Estados Unidos, país que será el primer destino de una visita al exterior del nuevo primer ministro.

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