Sarkozy rechaza negociar un nuevo Tratado de Lisboa tras el no irlandés

  • El presidente francés avanza que propondrá una solución a la crisis antes de fin de año · El clima y la energía, la defensa común y la reforma agraria son sus prioridades en la Presidencia de turno de la UE

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró ayer que la Unión Europea (UE) no negociará un nuevo tratado para salir de la crisis tras el no irlandés a Lisboa y avanzó que propondrá una solución antes de fin de año, tras consultar con Dublín.

El mandatario francés presentó ante el Parlamento Europeo las prioridades de la Presidencia de turno francesa de la Unión, que fueron recibidas en general de forma positiva -incluso con grandes aplausos al término de su primera intervención- por los eurodiputados.

Las principales críticas, procedentes de los grupos de la izquierda del hemiciclo, se centraron en la supuesta falta de ambición del Elíseo en el ámbito de las políticas sociales a escala europea.

Sin embargo, el debate mantuvo en su mayor parte un tono distendido, en el que Sarkozy se permitió guiños y bromas sobre diversos temas, incluido el nuevo disco que su esposa saca hoy a la venta, Carla Bruni.

La crisis institucional de la UE tras el rechazo de Irlanda al Tratado de Lisboa, que ha trastocado los planes de Francia de cara a su Presidencia semestral, fue el tema elegido por Sarkozy para abrir su discurso.

"No habrá nuevo Tratado; o es Lisboa o es Niza", aseguró el presidente francés, que confirmó que su primer viaje al exterior como presidente del Consejo Europeo será a Dublín, "para escuchar, para dialogar y tratar de encontrar una solución".

Su intención es proponer "una solución de común acuerdo con el Gobierno irlandés en octubre o en diciembre", explicó el mandatario.

La mayor parte de los grupos políticos de la Eurocámara recibieron favorablemente esa voluntad, que "es necesaria para superar todas las dificultades de la construcción europea y las más profunda de ellas, el no de Irlanda", indicó el líder del Partido Popular Europeo (PPE), Joseph Daul.

"Tenemos que tratar de hacer valer el nuevo Tratado", señaló el presidente del grupo Socialista, Martin Schulz, que alabó el viaje a Dublín planeado por Sarkozy, pero le pidió que "deje en París" al ministro de Exteriores galo, Bernard Kouchner, cuyas intervenciones "no han ayudado en nada a convencer a los irlandeses".

Respecto a la ratificación del texto, Sarkozy instó a seguir adelante con el proceso y pidió a los que se han mostrado en contra, como el presidente polaco, Lech Kaczynski, a "cumplir su palabra" y aprobar el Tratado de Lisboa.

Sarkozy volvió a advertir, además, de que la Unión Europea (UE) no debe cometer "el mismo error" de 2004, cuando decidió ampliarse a los países de Europa central y oriental sin antes acordar la reforma de las instituciones comunes.

El presidente francés desgranó ante los eurodiputados los grandes temas de su Presidencia -principalmente el clima y la energía, la defensa común y la reforma agrícola- en un debate que se prologó durante más de tres horas y en el que Sarkozy respondió prácticamente a todas las intervenciones de los parlamentarios.

En el ámbito de la lucha contra el cambio climático, pidió un acuerdo rápido para poder presionar a países como China e La India en las negociaciones internacional para reducir las emisiones más allá de 2012.

Las críticas le llegaron principalmente en el apartado de la política social, por parte de Schulz, y por su decisión de acudir a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, calificada por el líder de Los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, como una "vergüenza".

En respuesta, Sarkozy reveló que consultó sobre este tema a los gobernantes europeos y "ninguna se opuso", y defendió el diálogo con China sobre la situación de los Derechos Humanos por encima del boicot, que supondría "humillar a la cuarta parte de la población mundial".

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