Nuevos disturbios marcan el entierro del joven asesinado en Grecia

  • Las manifestaciones de protestas vuelven a degenerar por cuarto día consecutivo en cargas policiales en todo el país · El primer ministro, Costas Caramanlis, solicita a los sindicatos suspender la marcha de hoy

Cientos de jóvenes volvieron a causar ayer graves disturbios en Atenas, cerca del cementerio donde se celebraba el entierro del joven que murió el pasado sábado por los disparos de un agente de la policía griega, lo que ocasionó la actual ola de altercados que sacude al país.

Numerosos manifestantes arrojaron piedras y hasta varios trozos de pavimento contra vehículos y vitrinas de tiendas de la ciudad, a lo que la Policía contestó con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

Estos incidentes ocurrieron a pocos cientos de metros del cementerio del barrio ateniense de Nea Smirni, donde un centenar de personas despedía a Alexander Grigoropulos a los gritos de "no te olvidaremos" y "tú nos guías".

El canal de televisión griego Alpha informó de que los gases lacrimógenos lanzados por la Policía sembraron el pánico en el cementerio, cuyas puertas fueron cerradas por razones de seguridad.

El primer ministro, Costas Caramanlis, solicitó ayer a los sindicatos que suspendan la concentración prevista para hoy, con motivo de la huelga general de 24 horas, para evitar nuevos incidentes.

"En los últimos días algunos han encontrado como excusa la muerte del joven para hacer acciones de increíble violencia", señala una carta de Caramanlis enviada a las centrales sindicales del país.

En la misiva se añade que respeta el derecho a las protestas, pero debido a las circunstancias "les pido que pospongan la concentración para evitar que algunos se aprovechen y causen nuevas acciones violentas".

La huelga general había sido convocada la semana pasada por la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE), que representa a un millón y medio de empleados del sector público y privado, y por la Unión de Empleados Civiles (Adedy), que cuenta con unos 500.000 afiliados, para protestar contra la actual situación económica.

Un portavoz de la GSEE dijo que la petición de Caramanlis será rechazada y que los sindicatos no desconvocarán la huelga y celebrarán una gran concentración en Atenas, aunque no realizarán una marcha por la ciudad como tenían previsto.

Mientras tanto, colegios y universidades de todo el país permanecen cerrados y cientos de profesores de secundaria y universidad, así como estudiantes, se manifestaron ayer por el centro de Atenas.

En la manifestación, en la que participaron cerca de 5.000 personas, unos 200 se desmarcaron del grupo y lanzaron pintura roja a la Policía. Otros lanzaron piedras y latas a los funcionarios ante el edificio del Parlamento.

Altercados similares se repitieron en otras ciudades del país como Tesalónica, Volos, Thesalia y las islas de Corfú y Creta. Casi en cada ciudad se han visto coches quemados, tiendas destrozadas o saqueadas y edificios públicos dañados.

Fuera del país los manifestantes han intentado tomar las embajadas griegas en Londres, Berlín, Chipre y París, en esta última más de 60 personas intentaron tomar el consulado.

Por su parte, el principal líder de la oposición, el socialista Giorgos Papandreu, afirmó ayer tras reunirse con el primer ministro que "lo único que este Gobierno puede ofrecer es renunciar y dejar que la gente emita su veredicto", en referencia a las urnas.

"El país no tiene un Gobierno que pueda proteger a los ciudadanos", añadió Papandreu.

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