Israel permite que entre ayuda en Gaza en un último intento de renovar la tregua

  • Noventa camiones abastecieron esta mañana a ese territorio palestino con remesas de combustible, medicinas y productos básicos suministrados por El Cairo.

Israel abrió hoy los pasos con Gaza para permitir la entrada de un convoy de ayuda humanitaria en un último intento de fortalecer la mediación de Egipto para renovar su tregua con el movimiento islamista Hamas, que concluyó hace una semana.

Noventa camiones abastecieron esta mañana a ese territorio palestino con remesas de combustible, medicinas y productos básicos suministrados por El Cairo, que prosigue con sus esfuerzos por frenar una nueva escalada entre ambas partes.

La apertura de los puestos fronterizos, abiertos también a los periodistas, se ha producido veinticuatro horas después de que la titular israelí de Exteriores, Tzipi Livni, visitara el jueves la capital egipcia, donde llevo mensajes ambivalentes.

Livni redobló su petición al presidente egipcio, Hosni Mubarak, de que emplee sus buenos oficios para arrancar de Hamas un alto el fuego pero no tuvo inconveniente en precisar ante la prensa que su país hará "todo lo necesario" para detener los ataques desde Gaza.

La advertencia coincidió con la divulgación por el Gobierno israelí de un plan para llevar a cabo en la franja una intervención militar aérea y terrestre contra los grupos armados que atacan el territorio israelí con cohetes y lanzamientos de mortero.

La operación no se pondría en marcha hasta que el ejecutivo israelí se reúna el domingo, y ése es el margen que los responsables del Estado judío se han fijado para comprobar si prosperan las tentativas de apaciguamiento con el movimiento islamista.

El propósito es renovar la tregua de seis meses que Israel y Hamas suscribieron en junio y concluyó el pasado viernes; desde entonces, las dos partes han entreabierto la puerta a reanudar el cese de las hostilidades pero no han cesado en sus ataques.

Los grupos armados palestinos de Gaza -en teoría bajo autoridad de Hamas, que controla la franja-, han disparado en los últimos días decenas de proyectiles contra Israel, sin causar daños personales.

El Estado judío ha respondido con operaciones específicas -la más mortífera el miércoles, que costó la vida a tres milicianos palestinos-, y una campaña diplomática de doble dirección.

En paralelo a sus gestiones con Egipto para intentar restablecer la tregua con Hamas, Israel ha tratado de concienciar a la opinión pública internacional, incluida la árabe, de que actuaría en defensa propia en caso de una intervención militar a gran escala.

De manera simultánea al viaje de Livni a El Cairo, el jefe del gobierno israelí saliente, Ehud Olmert, concedió ayer, domingo, una entrevista al canal de televisión emiratí Al Arabiya en la que dijo que se dirigía a la población de Gaza en tanto que "padre y abuelo".

"¿Es que no defenderían como pudieran a sus hijos y nietos de un peligro inminente?" fue la pregunta que Olmert lanzó al aire tras subrayar que los ataques desde la franja "ponen en peligro" a los habitantes de las localidades aledañas israelíes.

"No queremos hacer daño a los palestinos, queremos ser buenos vecinos, pero paren a Hamas, que es nuestro enemigo y también el suyo. Paren a Hamas, que nos puede hacer daño a todos, paren, paren a Hamas. Es una petición de último minuto", afirmó.

Olmert insistió en que "queremos hacer la paz con los palestinos" pero advirtió de que Israel "no dudará en utilizar toda su fuerza contra Hamás y la Yihad Islámica" (el otro grupo armado más activo en Gaza) si no se frenan los ataques "contra nosotros".

Las declaraciones -infrecuentes en un dirigente israelí a un medio de comunicación árabe-, reflejan la difícil encrucijada en que la beligerancia desde la franja sitúa al Gobierno de Olmert.

Una intervención militar de envergadura no garantizaría que a medio o incluso a corto plazo se reanudaran los ataques desde Gaza, además de que causaría bajas en las propias filas israelíes.

Y podría dar alas al sector más intransigente israelí -encarnado por el partido conservador Likud, de Benjamín Netanyahu-, frente al moderado -liderado por el centrista Kadima, de Olmert y Livni-, en las cruciales elecciones del próximo febrero en el Estado judío.

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