Emotivos y multitudinarios los funerales de los dos soldados israelíes

  • Los restos mortales de Ehud Goldwaser y Eldad Regev fueron entregados ayer por la milicia libanesa Hezbolá en un intercambio de prisioneros

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 Miles de personas asisten hoy con congoja a los funerales de los soldados israelíes Ehud Goldwaser y Eldad Regev, cuyos restos fueron entregados ayer por la milicia libanesa Hezbolá en un intercambio de prisioneros.

El emotivo entierro del sargento primero Goldwaser se celebró a primera hora de la mañana en el cementerio militar de la ciudad de Naharía, en el norte de Israel, desde donde su familia luchó durante más de dos años para que ambos soldados fuesen devueltos a casa.

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, presente en la ceremonia, aseguró que "si alguno de vosotros, Dios no lo quiera, fuese capturado o le ocurriera algo peor, el Estado de Israel y su Gobierno harán todo lo que sea justo y necesario".

"El viaje de dolor ha terminado, pero el interminable viaje de la memoria y el luto está empezando", añadió.

En el sepelio, difundido por los medios israelíes y seguido por miles de personas, la madre de Goldwasser, Miki, se dirigió a los asistentes: "No voy a llorar. No ahora. Me presento ante vosotros con mis ojos alzados y una petición: que os mantengáis en pie y levantéis vuestras cabezas con orgullo nacional".

"Espero que podamos ver esta guerra como una victoria. Hemos demostrado que somos un pueblo fuerte con una juventud maravillosa. Hemos descubierto unas familias desposeídas pero con un espíritu poderoso e imbatible y con amabilidad. Hemos demostrado compromiso y el significado de la palabra amistad", añadió.

La joven viuda de Goldwaser, Karnit, que contrajo matrimonio con él ocho meses antes de su muerte, aseguró entre sollozos: "Ehud continuará siempre siendo mi voz interna, mi socio mientras yo continúo con mi vida".

"Siempre creí que un día despertaría para darme cuenta de que todo esto no era más que una pesadilla", dijo Karnit, que describió a su difunto marido como "una voz calmada y amorosa", y un soldado que veía servir en la reserva como un privilegio y que nunca dudó en servir a su país. En el momento de su captura Goldwaser tenía casi 31 años.

Pocas horas después partía de la base militar de Shagra, cerca de la frontera con Líbano, el cortejo funerario que acompañó los restos de Regev hasta el cementerio militar de Haifa, en la costa occidental israelí.

El convoy pasó por la vivienda familiar en la localidad de Kiriat Motzkin, donde numerosos vecinos se congregaron ayer para expresar su rabia y dolor por la muerte del joven, que en el momento de su captura tenía 27 años.

Israel recibió ayer los cuerpos de los dos soldados a cambio de entregar a la milicia chií Hizbulá a cinco presos libaneses vivos y los restos de cerca de dos centenares de árabes, la mayor parte palestinos caídos en Israel.

Hasta el último minuto las familias de Goldwaser y Regev, cuya captura en junio de 2006 fue el origen de una guerra de 34 días con Hizbulá, mantuvieron viva la esperanza de que sus hijos regresarían vivos.

El enviado especial de la Unión Europea para Oriente Medio, Mark Otte, se reunió hoy con el viceprimer ministro israelí, Haim Ramón, a quien ofreció sus condolencias para el pueblo de Israel.

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